El fin del tercer trimestre marca nueva destrucción de empleos en EEUU

El mes de setiembre que recientemente terminó volvió a poner sobre el tapete una realidad: Estados Unidos tiene todavía una economía débil, que se refleja inevitablemente en un mercado laboral anémico.

En este último mes del tercer trimestre del año los estadounidenses perdieron 95.000 empleos netos de acuerdo a estadísticas oficiales, los que sumados a los perdidos durante julio y agosto da un total para ese tercer trimestre de casi 220.000 empleos destruidos en ese lapso. La tasa de paro sigue prácticamente en el 10%, más precisamente el 9,6%.

Varias noticias circularon en los ámbitos financieros, buenas y malas si se toma como parámetro lo que se esperaba en Wall Street.

Entre las buenas se supo que se firmaron 64.000 nuevos contratos en el sector privado, además de saberse que los próximos guarismos darían seguramente un 0,1% de merma en la tasa de desempleo.

Pero entre las malas nuevas se destaca que se sigue destruyendo empleo a un ritmo que continua siendo el doble de lo previsto por las autoridades, bastante por encima de los 57.000 que se destruyeron en agosto.

La contratación privada no alcanza para sustituir los 160.000 empleos perdidos en la administración pública, ahora que se conocen los resultados definitivos del censo realizado.

Estamos entonces frente al cuarto mes consecutivo de pérdida de empleo en el país, y el segundo registro más alto del año.

El sector manufacturero está totalmente estancado; la construcción perdió 21.000 puestos laborales. En el extremo opuesto, los servicios sumaron 28.000 nuevos empleos y el sector de la salud casi 24.000.

En junio del año anterior se dio a conocer oficialmente que comenzaba el repunte de la actividad económica en los Estados Unidos, pero desde la primavera pasada el ritmo de crecimiento mermó en forma notoria.

El Fondo Monetario Internacional prevé que EEUU cierre este año con una expansión del 2,6% y que ésta sea del 2,3% el año próximo.

Desde IHS Global Insight, una de las organizaciones económicas más grandes del mundo, destacan que los estímulos fiscales están perdiendo fuerza y que entonces la economía depende cada vez más de la demanda, que navega en un mar de dudas por la incertidumbre en el empleo y la gran confusión reinante en el sector de la vivienda.

Apuntan que la posibilidad de una seria recaída de la economía estadounidense es de al menos el 25%.

Sólo el correr de los meses dirá cómo evoluciona el mercado del primer país del planeta.

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