Los mexicanos no quieren saber nada de la “guerra de divisas”

Varios de los más importantes países emergentes del mundo comenzaron lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos multilaterales dieron en llamar la “guerra de divisas”, con la que pretenden frenar la apreciación de sus monedas para no entorpecer así su esquema de exportaciones.

México, sin embargo, no siguió con el “plan” de las otras naciones emergentes y eligió el bando contrario, el de la libre fluctuación de la moneda, ya que sus gobernantes dicen estar convencidos de la fortaleza estructural de su andamiaje exportador.

Así lo aseguró en los Estados Unidos el Secretario de Hacienda y Crédito Público de México Ernesto Cordero Arroyo, quien confirmó que contrariamente a los que están llevando adelante varias de las principales potencias emergentes del mundo como Brasil, China y Corea del Sur, en México “no hay idea de intervenir en los mercados cambiarios”.

Cordero Arroyo afirmó en una rueda de prensa que hay que ser muy cuidadosos y revisar qué pasó con las economías que anteriormente aplicaron el control de cambios, al tiempo que dijo “creer que en Brasil se continúa apreciando la moneda”.

“La política cambiaria no puede usarse como una herramienta de política comercial. Un sector exportador fuerte se consigue pudiendo exportar convenientemente a otras economías similares y contando además con mano de obra suficientemente calificada”.

La ahora famosa “guerra de divisas” ocupó las principales deliberaciones en la reunión conjunta de estos días del FMI y el Banco Mundial, ya que ambos organismos temen que de persistir esta situación a largo plazo pueda llegar a desestabilizarse el proceso de recuperación de la crisis económica global que comenzó a manifestarse todavía muy precariamente.

Uno de los principales protagonistas de este nuevo conflicto a nivel mundial es China, el gigante asiático y quizás la principal potencia emergente junto con Brasil del mundo, que ya confirmó su política de mantener a su moneda, el yuan, devaluado, para favorecer así sus exportaciones a pesar de las fuertes quejas de los Estados Unidos y los principales organismos económicos internacionales.

Cordero Arroyo aseguró que su país defiende la libre flotación del tipo de cambio, ya que con este sistema les ha ido muy bien en otras oportunidades y han podido hacer frente de buena manera a los choques internacionales que se produjeron.

Finalmente aclaró que a diferencia de otros países de la región, “la fortaleza del sector exportador mexicano es estructural y no depende del tipo de cambio”.

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