El dólar está anémico, traigan un médico por favor!

El mercado financiero internacional está lleno de diarias decisiones. Y entre estas decisiones los analistas están seguros de que a partir del mes de noviembre la Reserva Federal de los Estados Unidos va a empezar a subir la masa de dólares circulantes.

Hace apenas unas horas ese convencimiento se mezcló con los malos datos del empleo y el déficit comercial estadounidense, lo que agravó la anemia del dólar frente a las otras grandes divisas mundiales.

La moneda norteamericana tocó su nivel más bajo en el año y cayó por debajo de los 81 yenes por unidad por vez primera desde hace más de quince años. Con respecto al euro alcanzó su punto más bajo en nueve meses y de la misma forma perdió posiciones frente al dólar australiano que por primera vez en casi 30 años prácticamente alcanzó la paridad con su par estadounidense, cerrando a 0,9994 dólares americanos por unidad.

Sigue escuchándose como música de fondo en todas estas idas y venidas la “melodía” de la ahora de moda guerra de divisas.
Casi todas las economías asiáticas sacaron a relucir sus armas para detener la apreciación de sus divisas. India y Tailandia fueron los últimos países en tomar medidas para proteger sus exportaciones.

Del lado de Europa, el Banco Central Europeo (BCE) mantiene sin cambios su discurso ortodoxo de retirar de retirar poco a poco las medidas de estímulo.

La ecuación financiera es simple y fácil de entender: con tipos de interés de 0-0,25% en los estados Unidos y del 1% en Europa, es lógico que el dinero cruce el Atlántico en busca de mayor rentabilidad. El euro es en estos momentos una válvula de escape más que atrayente.

La reacción de casi todos los países intentando defender su andamiaje financiero es rápida y lógica. Entre los pocos países que no depreciaron su moneda figura Singapur, que amplió la banda de cambio de su moneda y ya anunció que mantendrá su actual ritmo de apreciación, con la lógica presión a la baja de la divisa de los Estados Unidos.

Ni el Fondo Monetario Internacional, al que muchos países incluyendo los estadounidenses le piden que adopte un papel de árbitro y detenga esta guerra de divisas, tiene tomada una posición muy clara y como siempre intenta quedar bien con todos.

El tema es frenar la escalada de presión monetaria, pero nadie quiere dar el primer paso, y así seguramente las cosas no serán de fácil solución.

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