Brasil también quiso negociar la guerra cambiaria en el seno del G-20

En la reunión de ministros de economía de los países del G-20 que se llevó a cabo en Corea del Sur a fines de la semana pasada, el ministro de Hacienda de Brasil afirmó el jueves pasado haber llegado a un acuerdo con su par de los Estados Unidos para que ambos países, con total anuencia de sus presidentes Barack Obama y Lula Da Silva, lideren a nivel mundial una amplia discusión sobre la actual “guerra cambiaria” durante el fin de semana en el que se desarrollarán las deliberaciones.

El ministro Guido Mantega aseguró que en la conversación telefónica del miércoles de la semana pasada con el secretario del Tesoro de los estadounidenses, ambos funcionarios coincidieron en que el tema cambiario es en estos momentos el punto más espinoso que se pueda encontrar en el camino hacia la recuperación de la crisis económica global, y por lo tanto debe ser sin dudas el centro de las conversaciones de los ministros de economía de las naciones del G-20.

Finalmente Mantega no asistió a la reunión de Corea, reemplazándolo en su nombre el viceministro de economía de Brasil. De cualquier forma dijo haber autorizado a Timothy Geithner a hablar en su nombre para tocar el tema acerca de las necesidades de adoptar medidas multilaterales para frenar la actual volatilidad en los principales mercados de divisas de todo el mundo.

El funcionario brasileño admitió querer que el G-20 diga públicamente que su país y Estados Unidos van a actuar conjuntamente para hacer frente a la actual situación, como una forma de mostrarle al mundo que una acción conjunta será mucho más valedera que soluciones individuales de los países.

Admitió que las medidas que Brasil viene tomando por su cuenta para depreciar su moneda a fin de aumentar su competitividad externa “no están dando demasiados resultados”.

Mantega coincidió con Geithner que con medidas conjuntas que fortalezcan el dólar y el real frente a otras divisas, Estados Unidos y Brasil tendrán mýor capacidad de negociación en la búsqueda de una solución a la “crisis de las divisas”.

Si la solución debiese pasar solamente por presionar a los chinos, todo sería más difícil, porque no es posible pedirles que aprecien el yuan al mismo tiempo que las divisas estadounidenses y brasileñas se siguen desvalorizando por iniciativa de los respectivos gobiernos.

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