Europa debate cambios en el Tratado de Lisboa

En una reunión de dos días que se está llevando a cabo en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados europeos debaten divididos la exigencia de Alemania, que cuenta con el importante respaldo de Francia, de efectuar modificaciones al Tratado de Lisboa con el objeto de endurecer los controles y la disciplina fiscal para evitar que en el futuro se produzcan nuevas crisis como las que todavía se hacen sentir en Grecia, España, Portugal e Irlanda.

El camino que debería tener como meta la modificación del Tratado fue comenzado a desandar hace pocos días por la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy en una cumbre bilateral que se llevó adelante en la localidad francesa de Deauville.

Sin embargo sus socios europeos no reaccionaron de la manera esperada, sino más bien de una forma muy fría.

No será fácil para Merkel convencer a sus socios de la Eurozona de la necesidad de reformar un Tratado que todavía no tiene un año de vida, después de haber estado casi diez años para que se pusiera en marcha.

España por ejemplo no parece estar demasiado de acuerdo poner en práctica una reforma institucional cuando el Tratado recién comienza a aplicarse y en el actual contexto de crisis económica que todavía sobrevuela la región.

El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, calificó directamente de “inaceptable” la iniciativa franco-germana, al considerar que un nuevo mecanismo de control para los Estados en crisis puede llevar a los inversores en territorio europeo a no comprar más obligaciones de esos países.

Todo parece indicar que los cambios se van a limitar a convertir en permanente el fondo de rescate de 750.000 millones de euros que se creó en mayo de este año para que los países más acuciados por problemas de déficit puedan refinanciar su deuda. Este fondo en principio fue creado para que caducara en tres años.

Para conseguir esto los líderes de los países le pedirán al presidente permanente del Consejo Europeo que diseñe una propuesta para ser presentada en marzo del año entrante.

Pero Alemania insiste en que se modifique el flamante Tratado para en contrapartida flexibilizar las sanciones contra las naciones con déficit y que de esta manera no sean automáticas, sino que deban ser consensuadas por los ministros de Economía de la Unión Europea.

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