Juncker  quiere más concordia y disciplina en el Banco Central Europeo

El jefe de los ministros de finanzas de la Eurozona, Jean-Claude Juncker, opinó que las autoridades del Banco Central Europeo deberían hacer una sola y no varias declaraciones, y menos cuando éstas son abiertamente discrepantes.

Estas declaraciones fueron hechas después de la fuerte disputa entre el presidente del BCE Jean-Claude Trichet y un importante consejero del Banco, el alemán Axel Weber, quien además es el principal candidato a suceder a Trichet en la jefatura del eurobanco.

Trichet y Weber se enfrentaron hace pocos días por dirimir qué tan efectivo es el programa de compra de deuda pública que el BCE puso en marcha aunque de forma más moderada que sus homólogos de los Estados Unidos, Reino Unido y Japón.

Weber criticó la manera de actuar del BCE al tiempo que Trichet defendió su efectividad. Así es como Juncker reprendió abierta y públicamente al alemán diciéndole que el presidente del Banco “es el único portavoz oficial” del consejo de gobierno del eurobanco, y por lo tanto el que debe hacer declaraciones sobre la forma de pensar y actuar de los miembros del consejo de administración del mismo.

Estas discusiones ponen en abierta evidencia las serias discrepancias que existen en el seno del BCE.

En declaraciones a la prensa alemana, Juncker se lamentó amargamente de lo sucedido y aseguró que “deseo que en el futuro el BCE hable con una sola voz, defienda corporativamente sus decisiones y no intente relativizar algunas de ellas”.

Juncker añadió que los integrantes del consejo directivo del BCE deberían mantener una suerte de “disciplina verbal” que en este caso no se cumplió ya que Trichet rompió la regla no escrita de no hablar de los consejeros por sus evidentes diferencias con Weber, quien además es el presidente del Banco Central de Alemania, el Bundesbank.

Esta polémica surgida por el tema de la compra de bonos de la deuda de los países tiene un trasfondo que no es menor. Enfrenta a los llamados “Halcones” del BCE, que desean una política monetaria más rígida para controlar así la inflación, con los menos ortodoxos que no quieren quedarse muy atrasados con respecto a otros grandes Bancos Centrales en la compra de bonos.

Todo esto se complica todavía más porque la Reserva Federal de los Estados Unidos muy previsiblemente pondrá en marcha un ambicioso plan de compra de deuda para mantener débil al dólar y ayudar así a recuperarse a la todavía enferma economía estadounidense favoreciendo las exportaciones.

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