Otra vez Irlanda inicia un brote de crisis fiscal en la Eurozona

Los alemanes están trabajando a destajo para conseguir sus objetivos en la agenda europea. Pretenden una reestructuración ordenada de la deuda de los países con problemas. De ser así, si algún país de la Eurozona presentase quiebra, los acreedores, que generalmente son entidades bancarias, deberán asumir que no podrán recuperar todo su dinero.

El tema ya está instalado, pero al parecer su discusión va para largo y al final del camino la aprobación de esa medida no está asegurada ni mucho menos.

Por lo pronto ya comenzó a hacerse sentir con efectos inmediatos. Ya aparecieron nuevos y preocupantes problemas en lo que se podría denominar como “países periféricos”, principalmente Irlanda y Portugal y en menos medida España y, como siempre, Grecia.

El diferencial del bono español a diez años con respecto al alemán, considerado el más seguro en los mercados, llegó a niveles máximos en este último mes, lo que demuestra que la confianza en la recuperación de España está otra vez flaqueando. Los españoles están pagando alrededor del 4,2% por los bonos de su deuda.

Grecia sigue pagando más del 10% de intereses por las enormes dudas acerca de la marcha de su economía, Portugal paga más del 6% y ahora Irlanda ha vuelto a las andadas con intereses superiores al 7% que ha debido pagar en las últimas jornadas.

Es evidente que estamos en presencia de un nuevo brote de crisis fiscal en los mercados de la deuda pública, que todavía no alcanzó los niveles del mes de mayo pasado pero que podría estar en vías de hacerlo.

Ya Irlanda está pagando tipos de interés que superan a los que pagaba Grecia tan sólo días antes de que la Unión Europea tuviera que salir en un dramático plan de rescate a la nación helénica.

Además es opinión generalizada de los inversores que las propuestas alemanas suben y mucho las probabilidades de futuras suspensiones de pagos de la deuda pública de la zona euro. Especialmente en Irlanda, donde todo parece estar funcionando mal y la crisis, los agujeros bancarios y el aumento tremendo del déficit plantean un panorama más que oscuro.

Juan Ignacio Crespo, de Thomson Reuters, afirma que se trata sólo de coletazos de la crisis de la pasada primavera. Según él, “Si hubiera un problema serio, el euro lo notaría, pero la moneda europea no deja de apreciarse y ya está en 1,40 dólares».

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