Castigan a la deuda de Irlanda y sufren los países de Europa del sur

La economía de Irlanda está en llamas y los países del sur de Europa, últimamente los más débiles, temen que las consecuencias del incendio lleguen a sus territorios.

Mientras los irlandeses deberán ajustar 15.000 millones de euros en los próximos cuatro años, y nadie sabe cómo, se sumó hace algunas horas un nuevo dolor de cabeza: la cámara de compensación independiente LCH.Clearnet subió hasta el 15% los márgenes para tomar posiciones en la deuda pública irlandesa, habida cuenta de los riesgos que eso implica: que para esta importante plataforma de compraventa de deuda los títulos que emite Dublin son cada día más peligrosos y por lo tanto se pide más dinero para comerciarlos.

Así dadas las cosas, la prima de riesgo irlandesa trepó hasta los 610 puntos básicos, el valor más alto desde que existe el euro. Esto coloca al país al borde de un inminente rescate. Pero detrás de Irlanda siguieron Grecia, Portugal y España, donde el diferencial son los bonos alemanes también se disparó a las nubes. Todos están peor que en Mayo, cuando la Unión Europea se vio obligada a anunciar un plan de rescate para los socios en literal bancarrota y así calmar a los mercados.

Ahora el diferencial español está en algo más de 210 puntos básicos; Grecia está muchísimo peor con una prima superior a los 900 puntos básicos y Portugal que ronda los 465 puntos.

La mayoría de las principales bolsas europeas cerraron a la baja, con el Ibex español a la cabeza perdiendo un 1,7%.

Para colmo de males Goldman Sachs pidió un plan de rescate para Irlanda y Portugal al Fondo Europeo de Estabilidad tratando de calmar los ánimos, pero el pedido logró el resultado opuesto y la incertidumbre y la incredulidad aumentaron. Creyeron solucionar las tensiones en los mercados y ésta subió en forma desorbitada.

Desde que Francia y Alemania acordaron a mediados de octubre que en el rescate de cualquier país debía participar el sector privado, se produjo una estampida de inversores de los países sobre los que hay más dudas de que puedan resolver sus problemas.

Ahora a Merkel y a Sarkozy se les puede venir su propia decisión en contra, ya que la banca de ambos países está muy expuesta a los riesgos de los países periféricos, y éstos parecen estar cada vez peor.

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