El diario “El Mundo” dispara sus pérdidas y queda al borde de la quiebra técnica

Durante el año 2.009, en plena crisis económica, los ingresos por ventas y facturación publicitaria del diario “El Mundo” cayeron de tal manera que alcanzaron cifras nunca antes imaginadas.

A punto tal que en el último ejercicio cerrado por las autoridades del periódico, los números rojos subieron un 63%, con lo que el “agujero” patrimonial de la sociedad creció de forma más que peligrosa.

Es así que la empresa ha quedado con patrimonio neto negativo, lo que en otras palabras equivale a decir que se encuentra en una situación de quiebra técnica.

Por el momento al menos pudo escapar de esta delicadísima situación gracias a un préstamo participativo de su casa matriz, Unidad Editorial, cuya actual posición financiera es también muy grave.

Los números son claros y no dejan lugar a dudas ni especulaciones: el volumen de negocios cayó un 23% hasta llegar a los 138 millones de euros.

A pesar del drástico recorte de gastos y la supresión de una importante cantidad de empleos, las pérdidas por la explotación del diario subieron casi un 50% y se ubicaron en algo más de 8,5 millones de euros, al tiempo que las pérdidas “antes de impuestos” llegaron a dispararse un 57%.

Así, las pérdidas netas crecieron todavía más, un 63%, y alcanzaron los 5,5 millones de euros.

Estos resultados son los que se obtuvieron en el esfuerzo de evitar ser superado por otro diario, el “Abc” como segundo diario de información general en toda España.

Estos números, sumados a las pérdidas del año anterior, dejan al diario con fondos propios negativos de prácticamente 9 millones de la moneda comunitaria.

Pero la empresa no debió caer en una causa legal de disolución ya que recibió antes del cierre del ejercicio un rescate en forma de préstamo participativo desde su casa matriz por 9 millones que vencen el 31 de diciembre del 2.012, o sea en dos años.

Unidad Editorial Información General es la filial que en España edita “El Mundo” y todos sus suplementos, pero presenta la particularidad de que en sus resultados no se tiene en cuenta la gran deuda de Unidad Editorial, la que tuvo pérdidas todavía mayores y cuyo resultado de negocios ni siquiera permitía hacer frente a los intereses de la deuda.

Ya en ejercicios pasados Unidad Editorial debió reconocer que para subsistir necesitaba el apoyo financiero de su casa matriz italiana RCS, por su abultada deuda y la incapacidad de hacerle frente por sí misma.

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