Literalmente China va al rescate de la Eurozona

Las autoridades de China decidieron salir al rescate de la Eurozona. Se han comprometido a colaborar para mantener la estabilidad financiera de la zona del euro en caso de que persistan los ataques de los mercados.

Así es que el viceprimer ministro chino Wang Qishan aseguró a principios de esta semana que su país está en un todo de acuerdo y respalda las medidas adoptadas por la Unión Europea esperando que la crisis se resuelva a la mayor brevedad posible.

En caso de ser necesario su gobierno va a dar apoyo a la Eurozona con operaciones del tipo de la compra de bonos.

Este tipo de operaciones ya presenta antecedentes puesto que China ayudó a rebajar la tensión existente en los mercados con la compra de bonos de la deuda tanto griega como portuguesa. Pero esto por supuesto reafirmado por el hecho de sostener sus intereses en Europa, en la actualidad su principal cliente.

A pesar del decidido apoyo de los chinos, las dudas sobre la moneda común europea todavía persisten, sobre todo incentivadas por las constantes amenazas de las principales agencias calificadoras de riesgo del mundo.

Moody’s ya amenazó con una rebaja de la nota de solvencia de Portugal como hizo hace poco con España por el fuerte impacto del plan de austeridad dispuesto por el Gobierno sobre la frágil economía del país lusitano.

Y Fitch también amenazó que podría llegar a rebajar nuevamente la nota de solvencia de Grecia por segunda vez en pocas semanas.

Por un lado el fuerte respaldo chino sumado a la catarata de amenazas de las agencias de calificación, las que otra vez enfrentan las acusaciones de actuar con retraso agravando más la situación, provocaron un verdadero fuego cruzado en los mercados de deuda, el que a pesar de todo se desenvolvió bastante bien, ya que el euro apenas varió su cotización revalorizándose hasta los 1,32 dólares por unidad.

En el caso específico de España, el Tesoro salvó finalmente la última subasta de este 2.010 que se termina (letras a tres meses), consiguiendo una fuerte demanda y con tipos de interés algo inferiores a los de la última operación realizada anteriormente, para terminar colocando algo así como 3.000 millones de euros.

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