La mejoría manifiesta de los países más desarrollados

Alemania está comenzando nuevamente a tirar de la economía del euro y los Estados Unidos han prácticamente disipado los riesgos de una recaída en la recesión. La recuperación no va a ser nada extraordinaria, pero al menos se consolida después de las dudas que surgieron antes del verano y la incertidumbre de los mercados de deuda de Europa.

Estos hechos que podrían suponer una mejoría generalizada en toda la Eurozona no lo manifiestan de una manera muy clara.

En España el presidente Zapatero ya asumió hace pocas horas que el país va a tardar no menos de cinco años en “cicatrizar las heridas que dejó la crisis”. La deuda española continúa sin darse un respiro y el año próximo no se presenta para nada halagüeño. En Portugal las cosas no son muy distintas y esto hace que los mercados miren con mucha desconfianza la evolución de la deuda de las naciones con más problemas.

Varios datos confirman el hecho de la recuperación de las grandes potencias. En los Estados Unidos se anunció que la economía creció algo más de lo esperado, un 2,6% en tasa trimestral anualizada.

Alemania seguramente terminará el presente año con una subida del PIB cercana al 4%. Y lo más importante para ambas naciones es que los tipos de interés de los bonos a diez años llevan ya varias semanas al alza. Todavía siguen en mínimos históricos, pero al menos se estabilizaron con buenas perspectivas de cara al futuro, lo que demuestra que la situación se está normalizando.

En la otra cara de la moneda se encuentra el problema de que la subida en el coste de la deuda alemana no sirvió para que mejoren las primas de riesgo de los países que despiertan más desconfianza: no afloja la presión sobre los ya rescatados Grecia e Irlanda, y los siguientes de la lista, Portugal, España, Italia y Bélgica tampoco mejoran.

Malas noticias para los españoles, que no terminan de convencer a los mercados internacionales que las medidas que han tomado son suficientes como para reducir drásticamente el déficit y cumplir con los objetivos de Bruselas.

Otro signo de la recuperación en los países más desarrollados es el alza en el coste de la energía. Nunca antes en la víspera de la Navidad se pagó tanto en Estados Unidos por la gasolina. Es el efecto más visible de tener el barril de crudo de nuevo por encima de los 90 dólares, su nivel más alto en dos años.

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