Estonia entra a la Eurozona en momentos difíciles

A partir de ayer 1º de enero del 2.011 Estonia se ha transformado en el 17º país europeo en compartir al euro como moneda única al ingresar a la Eurozona.

Para muchos, e intentando explicar lo que consideran bastante inexplicable, es como haberse subido al Titanic conociendo de antemano el final de la historia.

Estonia se transforma así en la primera ex república soviética que se une a la moneda común europea, siendo en la actualidad la más dinámica de las economías de la región del Mar Báltico.

El gobierno estonio viene aplicando desde hace unos años duros planes de ajuste para poder cumplir con los requerimientos macroeconómicos de Bruselas, criterios incluso que casi ningún país de la zona euro cumple en la actualidad.

Redujo por ejemplo los salarios oficiales en un 10%, quitó de sus plantillas a miles de funcionarios, retrasó la edad para jubilarse hasta los 65 años, subió el IVA del 18 al 20% y aprobó una gran reforma laboral que entre otras cosas hace gratuito el despido para los empleadores.

Pero ahora parecería que sus cuentas públicas están saneadas, al presentar en los últimos informes un déficit público del 1,7% del PIB y una deuda que no supera al 7,2% del Producto Interno Bruto.

Su economía está centrada en las nuevas tecnologías y en las exportaciones y aunque sigue dependiendo energéticamente de Rusia, mira hacia los países nórdicos como el ejemplo a seguir.

Además sus autoridades anunciaron que en Bruselas se va a alinear detrás de Alemania pidiendo una gestión estricta de las cuentas públicas y un fuerte control sobre el déficit fiscal de las naciones de la región.

Recordemos que la economía de Estonia cayó en el año 2.009 un 14,1%, transformándose en una de las caídas más pronunciadas en el mundo. En el año 2.010 que acaba de terminar ya la economía creció un 2,5% y las previsiones para el flamante 2.011 sitúan la subida del PIB en algo más del 3%, dando muestras de una incipiente y franca recuperación.

La clase política de Estonia está totalmente a favor de la entrada a la Eurozona, pero la población no parece demasiado convencida, ya que al menos el 43% de los estonios rechazan de acuerdo a los sondeos abandonar la corona, una moneda creada en 1.992 después de la fragmentación de la ex Unión Soviética.

Juhan Parts, el ministro de Economía, trató últimamente de calmar a la población enumerando los “innumerables beneficios” que la entrada al euro le va a traer al país, con un incremento del crecimiento de al menos un 1% anual de aquí en más.

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