Las subidas de tarifas en España provocan escalofríos

En España no se registraba una subida de tarifas de la magnitud de la que se ha puesto en marcha desde el primer día de este nuevo año desde 1.983, es decir hace 28 años.

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, presionado por un sector eléctrico que ya usa la palabra desastre en su vocabulario diario, subió las tarifas eléctricas casi un 10%. Además se incrementarán casi un 4% las tarifas de gas natural para los usuarios con las mismas reguladas.

Con la subida en el precio de la electricidad, un consumidor eléctrico medio va a ver aumentado su gasto en energía eléctrica en algo más de 4 euros al mes.

Pero el ministerio de Industria asegura que la subida en la tarifa va a ser todavía algo menor, y que oscilará en los 3,2 euros mensuales para 17 millones de consumidores, ya que no incluye en los potenciales “damnificados” a aquellos con potencias menores a 3 kilovatios y los que podrían solicitar el llamado bono social eléctrico, es decir unas 2,8 millones de familias con todos sus miembros en paro, familias numerosas y perceptores de pensiones mínimas.

Para todos ellos, y siempre de acuerdo a los dichos del gobierno, la luz no va a subir en el 2.011.

Con la Ley en su poder y las diversas fórmulas en la mano, no había demasiadas opciones para los funcionarios gubernamentales. O se subía la tarifa eléctrica en una forma importante o se corría el riesgo de entrar en una zona de extremo peligro para el desfase entre ingresos y gastos.

A punto tal son ciertas estas afirmaciones, que a pesar del gran aumento de las tarifas el déficit en el sector va a seguir creciendo hasta el año 2.013, cuando estas medidas deben desaparecer también por una Ley.

Esto va a suceder a pesar de que la Industria ya ha recortado todo lo posible el coste en el sistema eléctrico, unos 4.600 millones de euros en los próximos tres años. Además Industria recortó en 2.200 millones de euros las primas que deberían cobrar las empresas del sector de la energía fotovoltaica de aquí al año 2.013, e impuso además un “peaje” a la generación de electricidad que traerá aparejado una subida en los ingresos del orden de los 450 millones de euros.

Como si todo esto no fuese suficiente calamidad para la población, el precio de la bombona de gas pasó de 12,79 a 13, 19 euros, un incremento del 3,13% que va a afectar a entre 8 y 10 millones de usuarios.

Durante el año 2.010 el encarecimiento acumulado del butano alcanzó la preocupante cifra del 16,6%.

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