El desempleo en  Estados Unidos cae, pero menos de lo esperado

La tasa de desempleo en los Estados Unidos cayó en diciembre al nivel más bajo desde mayo del 2.009, lo que en principio sería una muy buena noticia para la administración de Barack Obama.

Pero la creación de 103.000 nuevos empleos, que llevó el desempleo desde el 9,8% de noviembre el 9,4% que mostró en el último mes de año, está todavía lejos de los 175.000 nuevos trabajos que la administración federal había pronosticado y casi diríamos prometido a la población.

De cualquier forma el presidente se mostró, al menos ante los periodistas, eufórico. Y esto se debe a que no eran pocos los que pronosticaban que la situación laboral en diciembre no sólo no iba a mejorar, sino que incluso iba a mostrar una subida de la falta de trabajo entre los estadounidenses.

Pero las críticas, como siempre y en cualquier lugar del mundo, no faltaron. El economista Peter Morici de la Universidad de Maryland, aseguró que los datos son “decepcionantes” y que la caída en el desempleo se debe inequívocamente a que más de 260.000 personas “tiraron la toalla” en su afán de encontrar un nuevo trabajo.

Tampoco cayó bien la noticia en la Bolsa de Nueva York. Por segunda rueda consecutiva, después de conocidos los guarismos laborales el índice Dow Jones cayó un 0,19%, mientras que el índice electrónico Nasdaq lo hizo un 0,25%.

Por su parte el Jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, sostuvo ante el Congreso que hay pruebas crecientes de que una recuperación económica “autosostenida” está por fin echando raíces, a pesar de lo cual se vio obligado a admitir que podrían pasar cuatro o cinco años antes de que los parados retrocedan hasta un índice más normal, no mayor al 6%.

De acuerdo a datos del Departamento de Trabajo estadounidense, en todo el transcurso del 2.010 se crearon 1,1 millones de puestos de trabajo, con un promedio de 94.000 puestos mensuales.

Aún así las cosas, todavía quedan más de 14,5 millones de personas sin trabajo en toso el territorio de la Unión.

En el 2.010, a su vez, el salario medio por hora subió un 0,1%, trepando a los 22,78 dólares. Y el promedio de horas semanales trabajadas se mantuvo estable en 34,3 horas.

Pero los detractores de este gobierno claman a los cuatro vientos que si se tienen en cuenta los subocupados que trabajan sólo media jornada y los que ya no buscan más empleo, el verdadero índice de parados trepa hasta la escalofriante cifra de casi el 17%, algo impensable para los Estados Unidos.

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