El recuerdo de Argentina en la crisis europea

No fue hace mucho tiempo atrás cuando los países de Europa afirmaban, no sin un dejo de verdad, que la actual crisis económica demostraba las ventajas de su actual modelo social y económico.

Europa sufrió una grave depresión después de la crisis financiera internacional al igual que los Estados Unidos, pero los costos “humanos” parecieron ser mucho menores en el viejo continente que del otro lado del Atlántico.

Sin embargo en la actualidad Europa está inmersa en una profunda crisis porque el que hasta ahora había sido su mayor logro, el de la moneda única, se encuentra por estas épocas en grave peligro.

Por un lado los europeos demostraron que la Paz y la Unión son posibles en un territorio con una ancestral historia de violencia. En este proceso de cambio dieron vida tal vez a las sociedades más “decentes” de la historia de la humanidad.

Pero estos logros hoy se están convirtiendo en una pesadilla para demasiada gente.

Muchos economistas creen haber vivido esta situación una década atrás en otro continente, más precisamente en la República Argentina.

Las políticas seguidas por los países europeos en crisis son al menos desde el punto de vista cualitativo, muy similares a las que intentó Argentina a comienzos del siglo en curso en un desesperado esfuerzo por salvar la relación peso-dólar. Una férrea austeridad fiscal, que pudiera recuperar la confianza del mercado internacional y otras medidas que estos países pusieron en marcha al igual que lo hicieron los argentinos en su momento.

Y si la consecuencia de todas estas medidas va a ser un resultado “a la argentina”, pues la luz al final del camino se vislumbra bastante débil y lejana, lo que resultará un terrible golpe para la viabilidad del proyecto del euro.

El país europeo que más se acercó a la situación argentina es Islandia, cuyos banqueros acumularon deudas externas que son equivalentes al total de los ingresos nacionales.

Islandia obligó a los acreedores extranjeros de sus Bancos a asumir las pérdidas, a diferencia por ejemplo de Irlanda, que los trató de salvar garantizando sus deudas.

Al dejar Islandia caer a sus Bancos el país se sacó de encima mucha deuda externa, pero a un costo muy alto.

Barry Eichengreen, analista de Berkeley, sugirió en un famoso documento del año 2.007 que cualquier país de la Eurozona que siquiera sugiriera dejar la moneda común desataría una corrida sin precedentes en sus Bancos. Y esto le está impidiendo a varias naciones dejar de pertenecer al grupo de países con moneda única, como quizás sería su intención.

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