JPMorgan creció un 48% en el 2.010

El Director General del JPMorgan, Jamie Dimon, asegura a quien quiera escucharlo que la situación de uno de los principales Bancos de los Estados Unidos comienza a normalizarse en las postrimerías de esta crisis económica global.

Y bueno sería que no lo dijera, ya que el último balance del Banco así lo refleja. La entidad cerró el ejercicio del año pasado con ganancias netas de diecisiete mil cuatrocientos millones de dólares (alrededor de 13.000 millones de euros), o sea un 48% más que los resultados del balance del año anterior.

El tema principal pasa porque el crédito vuelve a fluir hacia las empresas y también hacia el consumidor privado, aunque en este último caso la situación se ve frenada por la alta morosidad que todavía persiste en las hipotecas que muchos de estos particulares han tomado en el inicio de la crisis y no han podido ser pagadas en tiempo y forma.

Como consecuencia directa de este repunte de la recuperación, el Banco JPMorgan redujo sus reservas a 32.266 millones de dólares para afrontar pérdidas en su momento y poder rearmar sus esquemas de trabajo de cara a un nuevo futuro de características y alcances hasta el momento impredecible, al menos en el terreno inmobiliario.

Es en esta división hipotecaria en la que inyectó la mayor cantidad de dinero de todas sus divisiones para poder afrontar lo que las propias autoridades del Banco califican como costes “anormalmente altos”.

A punto tal esta la situación, que se admite en todos los estratos de la entidad que la purga del sistema hipotecario va a llevar un tiempo razonablemente largo, aunque aseguran que se está avanzando en la dirección correcta.

El JPMorgan es el segundo Banco de los Estados Unidos por activos y tuvo en el año 2.010 ingresos totales de 105.000 millones de dólares, impulsados éstos sobre todo por el negocio de banca de inversión debido al repunte de las fusiones y adquisiciones de empresas y a la emisión de deuda.

En todo este proceso de normalización que están llevando adelante varias de las más grandes compañías de la primera potencia mundial, la aseguradora AIG presentó hace pocos días el plan de recapitalización que había pactado con la Reserva Federal de los Estados Unidos para devolver el dinero que en su momento recibió por su rescate.

De esta manera el Tesoro estadounidense pasa a controlar el 92% de las acciones de la compañía y podrá empezar a venderlas en el corto plazo.

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