Obama implementa la desmantelación de dos gigantes del sector de la vivienda

Los acontecimientos de los dos últimos años demostraron que el modelo hipotecario imperante en los Estados Unidos no funciona. Para transformarlo, el presidente Barack Obama presentó junto con sus principales asesores en la materia una hoja de ruta para variar globalmente el sistema que rige el financiamiento de la compra de viviendas.

Y en este proceso, largo y complicado, está incluida la desmantelación de los gigantes Fannie Mae y Freddie Mac, líderes en el tema de las hipotecas.

Pero antes de terminar con ellos de manera definitiva, deberá encontrarse una alternativa viable para este “entierro”.

La administración central estadounidense plantea tres vías posibles para proceder a disolver ordenadamente a dos firmas hipotecarias que hasta ahora fueron un pilar clave en el mercado, valoradas en 10,6 billones de dólares y que junto a las agencias públicas ayudan a financiar al 85% de los préstamos hipotecarios que se conceden en los Estados Unidos.

Ambas firmas fueron intervenidas durante la crisis global para evitar su derrumbe total, habiéndose inyectado hasta ahora 153.000 millones de dólares para mantenerlas a flote.

Ahora el Estado busca reducir su predominio en el mercado hipotecario para que en un plazo de entre 5 y 7 años éste caiga al 40%. Para hacer atractivo el tema al capital privado, se proponen medidas como por ejemplo subir el anticipo de las hipotecas.

Timothy Geithner, el Secretario del Tesoro, dijo esperar que tanto el Congreso estadounidense como el sector privado se involucren de lleno en un tema tan importante para la economía del país. El proceso deberá ser gradual y llevará probablemente años para no obstaculizar todavía más a un mercado como el inmobiliario, que continua deprimido.

“Fannie y Freddie” se crearon para que las familias con bajos recursos pudieran acceder a la vivienda propia. Ambas compañías semipúblicas compran los préstamos al Estado y después los venden a los inversores para adquirir así liquidez.

Ahora, con el mercado inmobiliario tocando fondo, parece ser el momento ideal para hacer varios cambios. Pero todos los sectores involucrados en el tema de la vivienda se oponen a una privatización completa del mercado hipotecario e insisten en la necesidad de que siga habiendo algún tipo de apoyo público.

Lo concreto es que las primeras propuestas legislativas que se deriven de este diálogo podrían aparecer de aquí a dos años, un plazo excesivamente largo. Y esto sería grave para la Casa Blanca, que ya está metida en la discusión de un plan para bajar el desajuste fiscal que en la actualidad sufren los Estados Unidos.

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