Caja Madrid aplazó el pago de bonus a sus directivos

La Comisión de Retribuciones de Caja Madrid determinó hace pocas horas proponer la finalización del plan de incentivos y aplazar el pago de abonos a los directivos hasta tanto se amortice el dinero recibido del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Adujeron para tomar esta decisión el entorno de la crisis económica, el proceso de reestructuración y la percepción de las ayudas públicas.
Los bonus en cuestión, por un valor de alrededor de 25 millones de euros, fueron puestos en vigencia por Miguel Blesa para él y 9 de sus directivos antes de ser reemplazado por Rodrigo Rato y de la integración con Bancaja y otras 5 Cajas.

A pesar de que el pago de esa suma debió producirse el pasado 31 de diciembre, éstas no se desembolsaron efectivamente por ser un plan de previsión complementaria a la jubilación y su cobro no se lleva a cabo hasta que se produzca ésta.

Las ayudas recibidas del FROB por Caja Madrid y las 6 Cajas que forman el SIP suman 4.465 millones de euros en forma de participaciones preferentes.

Las retribuciones extraordinarias generaron malestar en el Gobierno de Esperanza Aguirre a pesar de haber aprobadas por consejeros nombrados por el Parlamento regional.

En los cuatro años que ha estado en vigencia el plan de premios, el beneficio de Caja Madrid cayó más de un 75% desde los más de 1.000 millones de euros que ganaba en el año 2.006 hasta los magros 256 millones con que cerró el ejercicio pasado.

Además el ex presidente de la Caja, Miguel Blesa, recibió una indemnización de 2,8 millones de euros por dejar la entidad. Juan Astorqui, ex director de Comunicación, recibió 1,4 millones de euros y Ricardo Morados, el responsable de sistemas, percibió de finiquito 1,8 millones de euros.

Caja Madrid se ha visto afectada, como la mayoría de las Cajas de España, por la crisis global y el estallido de la burbuja inmobiliaria, que es un sector en el que la anterior administración dejó muy expuesta a la entidad.

Ahora Caja Madrid decidió integrarse con Bancaja y otras cinco Cajas de Ahorro a través de un sistema institucional de protección (SIP) en el que el vehículo será el Banco Financiero y de Ahorros, que es la entidad que en términos absolutos tiene una mayor exposición al sector inmobiliario español.

Rato tiene previsto sacar a la Caja a cotizar en Bolsa en los próximos meses para alcanzar los mínimos de solvencia exigidos por la nueva legislación y que el Gobierno prevé aprobar por un decreto ley la semana entrante.

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