La crisis en Libia y la posición española

A la todavía abierta herida que en el corazón de los países europeos produjo el terremoto y tsunami ocurridos en Japón el pasado 11 de marzo, con las imprevisibles consecuencias económicas que este desastre traerá a casi todo el mundo y no sólo a los japoneses, se suma ahora la crisis militar desatada en Libia, que también hará variar seguramente la relación comercial y de toda índole entre los países de la Unión Europea y los libios y probablemente otros países del norte de África.

Y en el caso de España, lo que representa no un dato menor, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se ha encolumnado, con la aprobación no unánime del Congreso español, con los países de la región que decidieron la intervención militar en Libia para contrarrestar la al parecer enloquecida escalada bélica del gobierno de Muamar el Gadafi.

Atrás parecen haber quedado las épocas de los apretones de manos entre ambos presidentes, y ahora Zapatero pidió permiso a los grupos parlamentarios para una actuación militar en Libia “por unas semanas”, de acuerdo al pedido del Consejo de Seguridad de la ONU.

La respuesta fue en general positiva, de parte del PP, CiU, ERC y UPyD.
Los diputados de IU-ICV y BNG ya anticiparon su voto en contra de la iniciativa del gobierno.

Recordemos que España aumentó las compras de crudo a Libia un 33% en el transcurso del año pasado, siendo en la actualidad el país africano el segundo proveedor de petróleo a los españoles, sólo superado por Irán.

Gadafi ya juró venganza contra todos aquellos que lo están atacando, asegurando que tarde o temprano sus fuerzas caerán sobre ellos.
Y España es uno de los países que están atacando Libia, aunque con una pequeña participación.

Además del grave problema que se le va a presentar a los españoles con la provisión de crudo si es que Libia decide cortar el envío de petróleo a todos los países contra los que se halla en conflicto, sólo faltaría que a la actual situación española, tratando de todas las formas posibles de salir definitivamente de la crisis económica global en la que todavía está en parte inmerso, se le sume el tener que participar de un conflicto bélico que, como toda guerra, tiene consecuencias imprevisibles y por supuesto totalmente indeseables.

Hoy martes el parlamento español procederá a la votación para ratificar el envío de tropas a Libia, algo que en la práctica ya se realizó.

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