El terremoto le puede costar a Japón hasta el 4% de su PIB

El terremoto y posterior tsunami que azotaron todo el noreste de Japón el 11 de marzo dejaron su devastadora huella en el terreno y en la pérdida de vidas humanas y cuantiosos daños materiales.

Pero ahora comienza otra etapa, por supuesto no tan trágica como lo es la muerte de seres humanos pero muy complicada para todos los japoneses e indirectamente para el resto del mundo: la reconstrucción del país después de semejante catástrofe natural.

El Banco Mundial comenzó ya a hacer evaluaciones acerca del impacto económico de la tragedia, y las primeras conclusiones a las que arribaron los técnicos especializados del Banco no hacen sino confirmar lo que ya aseguraban los analistas japoneses la semana anterior.

El sismo en sus dos manifestaciones, terremoto y tsunami va a ser seguramente el más costoso de la historia japonesa y uno de los más costosos del mundo, ya que los daños producidos pueden llegar para ser reparados a ocupar hasta el 4% del PIB japonés.

Y a pesar de que todavía nadie se arriesga a hacer una valoración completa de la situación y el dinero necesario para hacer volver a la normalidad al país asiático, la estimación del costo monetario va entre los 87.000 millones de euros (el 2,5% del PIB) en el mejor pero poco probable de los casos hasta los 166.000 millones de euros (el 4% del PIB japonés), siendo esta última cifra la que se considera como más cercana a la realidad.

El BM cree que el comportamiento del PIB se va a ver afectado en forma negativa al menos en el primer semestre de este año, aunque después de junio los trabajos de reconstrucción podrían llegar a compensar este retroceso, sobre todo en la parte final del año.

El informe presentado en Singapur por los analistas del BM estima que pasará al menos un lustro hasta que las obras para “poner todo en orden” terminen, aunque confían en que la actividad económica y el intercambio comercial de los japoneses con el mundo no estarán resentidos tanto tiempo, ya que las autoridades niponas harán rendir al máximo toda la infraestructura del país que no fue dañada por el cataclismo.

A diferencia del terremoto de Kobe del año 1.995, cuando la recuperación económica fue muy rápida, aquí los problemas energéticos derivados de la destrucción de la planta nuclear de Fukushima retardarán sin dudas la vuelta a la producción industrial normal del país.

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