De acuerdo a la OCDE, las perspectivas para España empeoraron

Desde comienzos de año se nota que la economía de España no termina de levantar cabeza, que sigue aletargada. Todos los factores de importancia para medir la marcha de un país económicamente hablando dan resultados al menos muy desalentadores.

El dato del número de parados del primer trimestre dado a conocer no hace mucho no pudo ser peor. El PBI avanzó pero de manera muy débil, en una magnitud totalmente insuficiente como para hablar de una recuperación verdadera y duradera. La industria sigue debilitada y el consumo interno, lejos de recuperarse, cae cada vez más.

Así es que la OCDE dio a conocer sus perspectivas e hizo retroceder en una décima el indicador adelantado referente al mes de marzo. No es que el retroceso haya sido de gran magnitud, ya que fue de sólo una décima, lo que preocupa y mucho es la constante tendencia a la baja de los parámetros económicos españoles.

Todos los datos muestran una intensificación de los retrocesos que se registran desde el inicio del 2.011.

El indicador adelantado de España que dio a conocer la OCDE coincide casi exactamente con el que experimentó el conjunto de la Eurozona. Pero la diferencia entre España con respecto al resto de las naciones de la zona euro está en la evolución anual.

Así como la media de los países del euro mejoraron sus perspectivas en el último año, España tiene ahora cifras peores que en marzo del 2.010. En ese entonces la recuperación de acuerdo a las cifras parecía más cercana a lo que se vislumbra en estos momentos.

Este índice adelantado, que se lleva adelante desde la década del setenta, intenta adelantar la evolución interanual de la economía de un país en los próximos seis, nueve o doce meses. Si sube se está ante un período de expansión, pero si baja marca el comienzo de una desaceleración y posible recesión.

La OCDE reúne a las 30 economías más industrializadas y muestra dos tendencias definidas entre sus miembros: en la mayor parte de Europa, salvo Alemania, hay un ritmo de expansión más lento pero a la vez más estable. En los Estados Unidos, China o Rusia, la expansión tiene un ritmo continuo.

El caso de Alemania es la excepción al resto de la zona euro. Su índice adelantado no deja de crecer a un ritmo casi podría decirse “demoledor”, a pesar de que los datos del último trimestre muestran una muy leve desaceleración.

Francia, Italia y el Reino Unido, los otros tres grandes países de la región, muestran perspectivas más adversas que hace doce meses, incluso peores a la de España.

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