España va a avalar 5.000 millones de los 78.000 millones de euros del rescate a Portugal

Finalmente los ministros de economía de la Eurozona aprobaron el pasado fin de semana el rescate financiero que había pedido en su momento Portugal.

Este rescate supone desembolsos por 78.000 millones de euros a lo largo de los próximos tres años. La aprobación se había retrasado algo por las exigencias presentadas por Finlandia, las que finalmente fueron aceptadas por los portugueses.

En medio del escándalo que supone la detención del director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, este organismo se va a hacer cargo de un tercio de la ayuda, es decir 26.000 millones de la moneda común.

Los dos tercios restantes van a ser aportados por partes iguales por los dos fondos europeos que se constituyeron en mayo del año pasado, el MEEF y el FEEF, con garantía de la Comisión Europea y los propios Estados respectivamente.

Elena Salgado, la vicepresidenta de España, aclaró desde la ciudad de Bruselas que su país va a avalar entre 4.500 y 5.000 millones de euros, asegurando que no se trata de un préstamo sino de garantizar las emisiones, al tiempo de afirmar que esa cifra ya está en el presupuesto español, que es lo verdaderamente importante.

Las declaración del Eurogrupo informa que Portugal se compromete a alentar a los inversores privados a mantener su actual situación en base a un programa de ajuste creíble y viable.

Por su parte, el ministro de Finanzas luso, Fernando Teixeira, manifestó que el programa de ajustes fiscales y reformas legales “cumple con todas las condiciones exigidas por Finlandia”.

En cuanto a la situación de Grecia, la concesión a este país de una nueva ayuda debido a la remodelación del plan de ajuste existente hasta el momento también fue tratada en la reunión pero la decisión final quedó aplazada hasta junio mientras se esperan los informes de las misiones del FMI, del Banco Central Europeo y de la Comisión Europea, que se encuentran actualmente en Atenas.

Los griegos están a la espera de un alargamiento del vencimiento de los créditos y de una baja de los tipos de interés, cosas de las que muchos ministros de Finanzas de la región no están demasiado convencidos.

Como fuere, el gobierno de Atenas se verá obligado a producir más ajustes, privatizaciones y reformas, con las seguras revueltas sociales que eso conllevará.

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