Los europeos siguen atravesando momentos cruciales

Los mercados financieros europeos siguen en boca de todos y mantienen en vilo el ánimo de todos en el viejo continente. Parecieran ser algo así como un ente abstracto que todo lo sabe y lo maneja.

Y son estos mercados los que vuelven a perder confianza en el manejo que de la crisis económica están haciendo las autoridades de los distintos países. Crisis económica y fiscal que le quita el sueño a prácticamente todos los gobernantes de la Unión Europea.

Y España está nuevamente cerca de la zona “caliente” de la crisis por varias razones. Entre ellas los cambios en las cúpulas del BCE y el FMI hacen aparecer nuevos y hasta el momento enigmáticos interrogantes que no ayudan a estabilizar las medidas del gobierno. Las próximas pruebas de esfuerzo a la banca en el mes de junio son toda una incógnita en cuanto a su resultado, y para variar los avatares de la deuda de Grecia vuelven a dejar a los países periféricos frente a otro grave “momento de la verdad”.

La ida en octubre de Jean Claude Trichet del BCE y la forzada renuncia al FMI de Dominique Strauss-Kahn hacen que los analistas tengan más que ciertas reservas sobre el rumbo que tomará la política monetaria del eurobanco.

Para Daniel Gros, uno de los máximos responsables de Bruselas CEPR, ninguna de estas circunstancias tiene en realidad demasiado peso en el futuro de la región. Sólo lo que digan Alemania y Francia importa, y por ahora ninguna de las dos grandes potencias europeas está dando a la ciudadanía y los mercados un mensaje claro y concreto.

La reestructuración de la deuda griega sigue siendo un enigma, y si bien nadie confirma ni desmiente nada, al parecer la UE abrió una puerta para que ésta pueda producirse, a pesar de que tanto la ministra francesa Christine Lagarde y el BCE lo han negado categóricamente.

Por su parte Alemania está preparando desde hace semanas a todo su sistema financiero para amortiguar las consecuencias de una eventual restructuración griega, de acuerdo a datos extraoficiales de funcionarios que participaron en las negociaciones.

Todo parece indicar que la reestructuración de la deuda griega es un hecho consumado. Lo que sucede es que se está haciendo en “cámara lenta” para observar el comportamiento de los ya famosos mercados, aunque llegará el momento en que se transforme en un hecho inexorable.

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