España se aleja de la zona de riesgo

En la zona euro todo parece ser cíclico. Los problemas se presentan y se “solucionan” de forma alternativa y consecutiva, por lo que nadie sabe a ciencia cierta dónde está realmente parado.

Grecia está negociando con Bruselas un nuevo plan de rescate desde hace ya varias semanas después de sus gravísimos problemas con el gasto público. Poco después se le sumaron en el club del que nadie querría ser socio Irlanda y Portugal.

Y España era a la vista de todos, especialistas o no, la siguiente en la lista.

Pero lo concreto es que poco más de un año después del comienzo de los rescates, los inversores continúan sin creer demasiado en ellos, pero tampoco creen que los españoles vayan a necesitarlo.

El Banco de Pagos Internacionales (BPI), que reúne a los principales Bancos Centrales del mundo, admitió en su último informe que la percepción de los mercados sobre España ha cambiado. Este informe afirma que el interés de los inversores se sigue centrando en las naciones más complicadas. A diferencia de ellas, la visión acerca de la sostenibilidad de las cuentas públicas de España e Italia se está diferenciando y desvinculando de una forma muy evidente.

Esto vendría a ser para los españoles como un “certificado de buena conducta” que no proviene de cualquier parte, sino del coordinador de bancos centrales, la columna vertebral del sector financiero global. El mismo Banco que no hace demasiados meses había colocado a España en el centro de los problemas y preocupaciones.

El tristemente famoso grupo “PIGS” sigue en problemas, pero España los está dejando atrás lenta pero firmemente.

Este “club” en el que el BPI fijó su atención fue durante mucho tiempo el candidato firme para una operación de rescate de la Unión Europea. Operación que ya se llevó a cabo con tres de sus cuatro miembros. España es el único que al parecer no necesitará, al menos en el corto plazo, la ayuda de los demás países de la región.

Los títulos de la deuda española fluctuaron entre mínimos increíbles y cifras más o menos razonables, pero están vivos y dispuestos a presentar batalla en los mercados internacionales.

Así es que el BPI ya no incluye a España en el denominado “grupo de riesgo”, que ahora se define como el formado por los países que debieron recibir ayuda exterior.

Si en el caso de Portugal, Irlanda y Grecia la prima de riesgo marcó en las últimas semanas nuevos máximos históricos, en el caso de la española se ha quedado anclada en los 220 puntos básicos, ni más ni menos que la cuarta parte de la griega.

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