Por la baja demanda se suspendió la colocación de acciones de Atento

No es obviamente una buena noticia que deba suspenderse la colocación de las acciones de una compañía en la Bolsa por la baja demanda que éstas generan. Pero en España esta noticia es todavía peor si lo que se suspende es la colocación de las acciones de Atento, la filial de atención por teléfono de Telefónica.

Pareciera que este hecho marcase un precedente difícil de remontar para el saneamiento de todo el sistema financiero español. Es que por ejemplo la reestructuración de las Cajas de Ahorro en España va ligada a la colocación a inversores de buena parte del capital que poseen. Y Atento es uno de ellos.

Telefónica decidió el pasado viernes 10 suspender la oferta pública de venta (OPV) del 51% del capital de su filial Atento debido al escaso interés recibido por parte de los inversores. Ni siquiera la rebaja del precio mínimo en un 10%, ni el aplazamiento en un día del plazo para recibir órdenes de compra logró atraer nuevos inversores institucionales para Atento.

Se pudo cubrir el 97% de la oferta, cuando en operaciones de este tipo que resultan exitosas lo normal es que la misma se cubra varias veces.

Los negocios de Atento son muy dependientes de su matriz, y aunque su principal actividad se encuentra en Brasil y no en España los inversores temen operar con la empresa dentro de un contexto de incertidumbre económica nacional, con un riesgo país casi fuera de control y con las cuentas públicas bastante más que en rojo.

Otro ejemplo de la situación es lo que le ocurrió al Banco Santander, el gigante bancario español, que sólo pudo colocar el 50% de sus cédulas territoriales de un valor nominal de 1.000 millones de euros, lo que obligó al propio Banco y a los tres Bancos colocadores a asumir el coste de los 500 millones restantes.

Ambas operaciones frustradas dan cuenta del poco apetito inversor por los activos españoles y complican la salida a Bolsa de Cajas como Banca Cívica o Bankia, las que pretenden obtener 900 y 1.400 millones de euros respectivamente con la colocación de una parte de su capital. Pero nada de esto parece ya seguro dados los antecedentes de las últimas tentativas bursátiles.

Para Telefónica, el frustrado intento de vender parte de la compañía presidida por Javier de Paz supone renunciar a ingresos brutos de casi 600 millones de euros y a otros 600 millones de plusvalías contables antes de impuestos.

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