La Comisión Europea baja el tenor de las recomendaciones que le hizo a España

Las autoridades de la Comisión Europea le bajaron el tono a las recomendaciones que le hizo la semana pasada al gobierno de España.

Concretamente, retiró el pedido que había hecho para que se bajasen las cotizaciones sociales con el objeto de reducir los costes laborales.

En lugar de esto, la Unión Europea le planteó al gobierno español una especie de “recomendación más genérica” que involucra explorar el margen para mejorar la eficiencia del sistema fiscal, lo que podría lograrse por ejemplo trasladando los impuestos sobre el trabajo a nuevas tasas sobre el consumo y medioambientales, para garantizar que igualmente se cumplan los planes de consolidación fiscal.

La CE aceptó los argumentos de la administración de José Luis Rodríguez Zapatero en contra de esta solicitud y es por eso que ésta no figurará en las recomendaciones que Bruselas le dirigirá a España para la elaboración de todos los presupuestos correspondientes al año 2.012.

Esta “marcha atrás” se produce después de que la semana pasada los expertos de la CE aseguraran que “las altas cotizaciones sociales de las empresas suben mucho los costes laborales no salariales, y como consecuencia de ello los costes laborales unitarios. Además esto trae aparejado una obstaculización de la competitividad y una distorsión del régimen fiscal que se manifiesta a través de precios más altos para el consumidor y menores beneficios operacionales para las empresas.

En la versión original estas anotaciones técnicas eran mucho más generales, ya que sólo se mencionaba “explorar la posibilidad de reducir las cotizaciones sociales”.

Los ministros de Economía y Trabajo de España alegaron ante la Unión Europea que la seguridad social y todo el sistema de pensiones depende en gran parte de las cotizaciones sociales, y una reducción de ellas pondría en serio riesgo su financiación en momentos en los que la propia UE le exigió a España que, por ejemplo, retrase la edad de jubilación, de acuerdo a lo que manifestaron fuentes diplomáticas españolas.

Otro argumento utilizado se basa en los resultados negativos que se obtuvieron en el año 1.995, cuando en España se intentó bajar las cotizaciones sociales y subir el IVA. Como consecuencia de estos cambios sólo se logró subir el déficit y la inflación y no subió la recaudación del gobierno.

También advirtió el gobierno que cualquier subida del IVA debería ser por lo menos del doble de las bajadas de las cotizaciones, ya que el 50% de la recaudación está destinada a los gastos de las autonomías.
Todas estas modificaciones deben ser aprobadas por los ministros de Trabajo y posteriormente por los líderes europeos en la cumbre del 23 y 24 de junio.

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