El gobierno de España no aplicará la financiación del despido

La financiación del despido era uno de los puntos clave de la reforma laboral impuesta por el gobierno de España. Pero eso ya es cosa del pasado.

La administración de Rodríguez Zapatero renunció a regular el fondo de capitalización, uno de los pilares en la norma que se aprobó hace un año para calmar a los mercados, en ese momento todavía más impacientes que ahora.

Fuentes del Poder Ejecutivo admitieron en estas horas que “ahora mismo no se dan las condiciones para crear ese fondo”, ya que era imposible el diseño de una protección para cada trabajador sin subir las cotizaciones empresariales. Esto era como buscarle “la cuadratura al círculo”, aseguraron las mismas fuentes.

Lo concreto es que la revisión obligada de la reforma laboral a doce meses de haberse aprobado no hace sino revelar la debilidad de este proyecto, que vio la luz por decisión unilateral del gobierno después de que la patronal y los sindicatos no lograran ponerse de acuerdo.

Lejos está esta reforma de haber comenzado a dar sus frutos, siendo que por ahora lo único que se ha logrado es complicar todavía más el panorama del empleo en territorio español.

Con el resultado a la vista del desplome que viene sufriendo el contrato “estrella” de la reforma, es decir el estable con despido más barato (33 días pagos por cada año trabajado), el Ministerio de Trabajo quiere recuperar terreno y estudia la posibilidad de convertir cualquier contrato temporal en un indefinido de 33 días. Pero desde que desapareció el “señuelo”, esa fórmula se cayó por completo.

La próxima semana los responsables del Ministerio las van a comunicar sus intenciones a los agentes sociales. Lo más probable es que nadie lamente la desaparición a corto plazo del modelo austríaco en el que se basó la reforma actual. La alternativa elegida por Trabajo seguramente agradará a los empresarios y se espera que sea tolerada por los trabajadores.

El tema es dar carácter permanente a la solución momentánea que impuso hace un año la reforma laboral, hasta que el llamado “fondo austríaco” estuviera formado. Y esta solución es que el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), que se forma con aportaciones empresariales, se use para financiar una parte de los despidos procedentes para aliviar a aquellas compañías que se encuentren en dificultades.

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