Los grandes distribuidores quieren más comercio en las zonas turísticas

La gran distribución criticó fuertemente en estas últimas horas a la inmensa mayoría de los gobiernos autónomos de España al considerar que el ímpetu regulatorio que están mostrando le está claramente la espalda al espíritu de liberalizar que marca tendencia en Europa.

Es así que le pidió al Poder Ejecutivo Central que se apresure a la declaración de zonas turísticas, las que van a permitir mayores aperturas comerciales en días domingos y feriados, con los consecuentes y obvios beneficios para el empleo.

Juan Manuel de Mingo es el presidente de Anged, la patronal de las grandes empresas de distribución. Y en la última asamblea general que se celebró hace pocos días aseguró textualmente que “resulta incomprensible el afán demostrado por diferentes comunidades autónomas en hacer verdaderos ejercicios de malabarismo para dar la espalda al espíritu de la Directiva de Servicios y rozar a veces la ilegalidad”.

Se ocupó muy especialmente de excluir de sus críticas a la Comunidad de Madrid, de la que dijo ser la más liberal en temas de comercio y por lo tanto la que más aperturas permite, con gran beneficio para todos los involucrados.

De acuerdo a los dichos de De Mingo, las consecuencias de la aplicación de este sistema obsoleto de la estructura comercial española las está pagando el consumidor, quien ve cada vez más recortadas las posibilidades de realizar sus compras en la de por sí alicaída situación del consumo interno en el país.

También criticó el hecho de que en un mundo que tiende cada vez más de una forma inevitable a mercados más globales, España no puede continuar por más tiempo con el proceso de poner barreras con el principal objetivo de marcar parámetros diferenciales entre las distintas comunidades autónomas.

Reclamó asimismo una reforma estructural en temas de vital importancia como educación, sistemas financieros, sanidad, energía y, por supuesto y de acuerdo a sus intereses más prioritarios, en todo lo concerniente al mercado laboral.

Es en este punto donde pidió casi con visos de exigencia que se simplifiquen las fórmulas de contratación, que suba la flexibilidad para que las empresas puedan adaptarse al mercado y una extinción de contratos que no sea traumática y tenga un coste razonable.

Recordemos que la gran distribución mantuvo en el 2.010 el empleo de sus casi 238.000 ocupados, mientras que el comercio en general bajó su empleo total en poco más del 1%.

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