Los países del euro no pueden frenar el “contagio” de la crisis griega

Las negociaciones se suceden unas tras otras, y en ellas los ministros de economía de la Eurozona sólo consiguieron autoprometerse un abaratamiento de los costos de los préstamos a aquellos países que hayan recibido el rescate del grupo.

Pero la cuestión de fondo, que es la participación de la banca en el segundo rescate a Grecia sigue sin resolución. El comunicado emitido después de una reunión más asegura que “los ministros están dispuestos a adoptar nuevas medidas que mejorarán la capacidad sistémica de la zona euro para reducir el riesgo de contagio”. Todas estas declaraciones suenan más bien a un intento casi desesperado por calmar los mercados, en una situación general en la tanto España como Italia están resultando particularmente castigadas.

El acuerdo ministerial prevé que se aumente la flexibilidad y el ámbito del Fondo Europeo de Estabilidad Financiero (EFSF). Este fondo, que debe ser sustituido hacia mediados del año 2.013 tiene ahora atributos para alargar el plazo de reintegro de sus préstamos y eventualmente bajar los tipos de interés.

Entre los fracasos de la reunión estuvo sin dudas la incapacidad del grupo para acordar un segundo rescate a Grecia de un monto aproximadamente igual al primer paquete de 110.000 millones de euros que se aprobó en mayo del año pasado. Este era un punto fundamental que se había previsto hace ya varias semanas y finalmente no pudo concretarse.

Ya en una reunión previa a la del Eurogrupo, el presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy junto al presidente del BCE, el presidente de la CE, el comisario europeo para asuntos económicos y Jean Claude Juncker sólo pudieron emitir terminada la misma un lacónico comunicado en el que se indicaba que se había procedido a un intercambio de puntos de vista sobre los recientes acontecimientos de la Eurozona. Un final bastante “light” para una situación de extrema gravedad…

El segundo rescate a Grecia está condicionado por parte de Alemania, Holanda, Finlandia y Austria a una importante participación del sector privado en el mismo, es decir a la contribución de la banca al pago de esta nueva factura que acaba de aparecer en el horizonte de la región.

El BCE rechazó una primera propuesta del ministro alemán de finanzas a principios de junio, ya que consideró que cualquier aplazamiento no voluntario en el pago de los vencimientos, aunque fuese por el canje por nuevas obligaciones, sería considerado internacionalmente como default o suspensión de pagos por parte de Grecia.

El problema continúa y por ahora no hay solución definitiva en el horizonte europeo…

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