El euro en peligro: el riesgo del default amenaza a Europa

La crisis global vuelve a planear como un fantasma.

Los inversores están abandonando las posiciones europeas por la incapacidad de los líderes de la Unión de tener una aproximación coherente a la crisis griega, alimentando así el contagio de naciones grandes como Italia y España.

El alivio del miércoles por la mejoría de las Bolsas se disolvió rápidamente. En la Eurozona predominan las divergencias porque nadie sabe a ciencia cierta cómo afrontar la crisis.

En Estados Unidos, también crece el temor a un “crack” y los miedos se concentran en la península itálica.

Francia exigió una urgente reunión cumbre extraordinaria, si es posible para hoy mismo, para tranquilizar a los mercados. Pero Alemania no muestra el menor entusiasmo en seguir a los franceses. “No hay un proyecto concreto de cumbre”, dijo un vocero germano.

Francia cuenta con los dedos de las dos manos que existe un peligro concreto de contagio de la crisis griega (que ya involucra a Irlanda y Portugal, también fundidos), y a Italia y España.

Afuera de la Eurozona queda Gran Bretaña, la que creía que la ponía a salvo. Pero el ministro de Finanzas británico, George Osborne, puso las cosas en su sitio y aseguró que Gran Bretaña “no es inmune” y puede contagiarse de Italia y España.

Un gran problema enfrenta a los líderes europeos. Alemania, Holanda, Austria y Finlandia reclaman que los bancos acreedores de Grecia hagan contribuciones y acepten una quita voluntaria. Pero el BCE, Francia y los países con graves dificultades temen que esta “apertura” a los bancos privados propague la crisis. Y además está el problema de las agencias calificadoras de riesgo, que aseguran que tomarán como un default cualquier reprogramación de deuda. Si eso ocurre, afirman los analistas, el sistema financiero podría entrar en colapso.

Hasta el miércoles, los mercados estaban calmados por los rumores de que el BCE estaba comprando deuda de Madrid, Roma y Atenas. La información era especulativa aunque se contaba sin embargo con esa garantía.

Pese a ello, Mario Draghi, gobernador del Banco de Italia, alimentó a los pesimistas al advertir ayer que “la solvencia de los Estados soberanos no debe darse por hecho, sino que debe haber un crecimiento alto y sostenido, que sólo es posible con cuentas públicas en orden”.

Estas polémicas ponen en serias dudas el éxito de una nueva fase de ayuda a Grecia, extendiendo el riesgo de la bancarrota helénica, lo que pondriá al euro entre la vida y la muerte por el contagio a los otros países en crisis. La realidad más profunda enseña que las condiciones de descalabro del sistema bancario –que hicieron estallar la crisis global en 2008 con la bancarrota de Lehman Brothers– se están recreando en EE.UU. pero más en Europa.

El miedo y la desconfianza han tomado la delantera…

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies