En su momento se autorizaron créditos al 0% al Consejo de la CAM

La crisis financiera internacional necesita responsables en cualquier parte del mundo, ya sea Washington, Londres o Valencia.

La Caja de Ahorros Mediterráneo (CAM) llegó a ser la cuarta en importancia de España y ahora ha quebrado, amenazando al Estado español con hacerle perder miles de millones de euros. La tensión política subió y mucho, y seguramente seguirá subiendo a medida que se vayan conociendo más detalles de su administración interna.

Por lo pronto el PP, que controlaba a la entidad, dispara sus dardos contra el Gobierno y el Banco de España, asegurando que todo lo sucedido fue culpa de ellos.

Mientras los clientes de la CAM se ven en figurillas para que se les concedan créditos, sus consejeros llegaron incluso a tener a su disposición algunas líneas de descuentos y préstamos a cinco o seis años de plazo y con un tipo de interés del 0%. Esto sucedió sobre todo en el año 2.008, y los favorecidos por estas insólitas medidas fueron Modesto Crespo, quien después ocupó la presidencia, Manuel Navarro, Gregorio Fernández y Juan Ramón Avilés, de acuerdo a los datos que brindó el informe de Gobierno Corporativo de la Caja.

Se sabe ahora que en total se dispusieron de 4,6 millones de euros sin intereses, en momentos en que los tipos de interés oficiales rondaban el 4%.

Pero el del 2.008 no fue el único ejercicio en el que dieron estas ventajas a los directivos de la CAM, aunque nunca en condiciones tan ventajosas. En 2.004 también fueron habituales los préstamos en condiciones altamente favorables, el Euríbor más 0,75 puntos adicionales.

Al parecer esta práctica no era ningún secreto, ya que tanto Crespo como María Dolores Amorós, la directora general, podían conceder créditos “especiales” sólo con el acuerdo de ambos en casos de “urgencia”. Después todos los miembros del consejo eran informados de las operaciones que habían sido realizadas.

Pero esto no quedaba en el seno de la CAM, ya que la Generalitat Valenciana conocía a la perfección lo que estaba sucediendo. De hecho el Gobierno valenciano autorizó cada uno de estos préstamos tal como prevé la Ley de Cajas de la Comunidad Valenciana, que está en vigor desde 1.997.

Ahora que están saliendo a la luz todas estas operaciones realizadas mientras tanto el pueblo valenciano en particular como el español en general sufría y en parte sufre las consecuencias de la crisis global, la indignación gana terreno en todos los ámbitos sociales españoles.

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