Sarkozy interrumpió sus vacaciones y regresó para evitar el contagio de la crisis

Nicolas Sarkozy está al parecer decidido a utilizar todos los medios a su alcance para evitar la incertidumbre de los inversores acerca de la real situación financiera de Francia.

Debe evitarse a toda costa el contagio de la crisis de deuda que ya hizo mella en las economías de países vecinos como España e Italia.

A fin de evitar esta posibilidad, que llevaría zozobra al corazón mismo de la Eurozona, el presidente francés suspendió sus vacaciones y retornó a París para reunirse con los principales ministros de su gabinete y con el director del Banco Central de Francia, Christian Noyer.

Al regresar de manera inesperada a la capital de su país, Sarkozy pretende acelerar el ritmo para terminar el presupuesto para el próximo año y poder así anunciar, en un plazo máximo de dos semanas, nuevas medidas de ajuste que ayuden a calmar los ánimos de los mercados internacionales.

De acuerdo a trascendidos oficiales, el Consejo de Ministros que cerrará las cuentas del año que viene va a llevarse a cabo un mes antes de lo usual, con lo que se demostraría que el gobierno está muy comprometido en alcanzar sus metas en cuanto a la reducción del déficit público francés.

Es así que el presidente de Francia prácticamente conminó a la cúpula de su gobierno para que presente nuevas propuestas tendientes a garantizar el cumplimiento de todos los objetivos de baja del déficit.

Estas propuestas van a ser primeramente evaluadas el 17 de agosto y la decisión definitiva en cuanto a su implementación inmediata se va a tomar seguramente el 24 de agosto.

Lo concreto es que los inversores a nivel internacional ya no miran a Francia con los mismos ojos confiados con que lo hacían unos meses atrás.

La deuda francesa sigue manteniendo una calificación AAA por parte de las principales agencias calificadoras de riesgo, el nivel más alto posible. Pero lo cierto es que el coste de la financiación de esa deuda está por estos días tocando niveles récords nunca antes imaginados.

Ya los mercados le exigen a Francia cerca de 90 puntos básicos extras de rendimiento para comprar sus bonos a diez años, un hecho inimaginable hasta hace poco ya que tanto Francia como Alemania mantienen los máximos niveles de calificación de sus deudas.

Pero los expertos en economía del mundo ya ponen en serias dudas la permanencia de Francia en el más alto escalón de calificación de su deuda por mucho tiempo más de persistir las actuales condiciones del mercado de deuda europeo.

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