La economía de Francia se estancó en el período abril/junio y entró en zona de riesgo

La situación de varios países de la Eurozona está volviendo a tomar ribetes preocupantes. Ya se sabe de la crisis de deuda que por estos días acecha las economías de España e Italia, sumados a los problemas de deuda de los países que ya habían presentado problemas con anterioridad, como es el caso de Grecia, Portugal e Irlanda.

Pero ahora el tema se está complicando también para aquéllos que, al menos en los papeles, estaban más al resguardo de la actualidad financiera europea. Tal es el caso de Francia.

Después de que a mediados de la semana pasada los rumores sobre la situación de la banca francesa se cobrase una nueva víctima en esta “gran batalla económica” que se está librando en la región, el dato del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de los franceses no hizo sino empeorar más el panorama.

La economía gala registró un crecimiento nulo del PIB en el segundo trimestre del año, un estancamiento que está por debajo del ya exiguo 0,2% de crecimiento que habían previsto las autoridades francesas.

A pesar de estos datos oficiales, los pronósticos para todo el año del ministerio de Economía mantienen sus objetivos de crecimiento del 2%.

Es así que el responsable de la cartera de Economía de Francia, FranÇois Baroin, consideró al dato oficial un tanto “decepcionante”, pero aseguró que el PIB francés subirá un 2% al final del ejercicio del presente año.

Baroin destacó el buen comportamiento de la economía en el primer trimestre, con una subida de casi el 1%, explicando de cierta forma el posterior estancamiento en el trimestre siguiente.

El consumo tuvo una caída del 0,7% respecto del primer trimestre del año, y este es considerado el principal motivo del “parón” en la economía del país. Y, de acuerdo a los dichos del ministro, la caída del consumo está debida esencialmente al abandono de las subvenciones para la compra de nuevos vehículos.

Toda esta nueva y en cierta forma inesperada situación le mete presión a la gestión de Nicolas Sarkozy, quien como sabemos debió suspender sus vacaciones para retornar a París y acelerar las medidas tendientes a evitar un contagio de la crisis que se cierne sobre cada vez más naciones de la zona euro.

Baroin salió al cruce de los muchos trascendidos afirmando textualmente que “tenemos unos cimientos estables, tenemos un plan, una estrategia, las herramientas para ponerlo en marcha y suficiente margen de maniobra”.

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