La deuda pública, la mejor forma de ahorrar en España

Prácticamente todas las posibilidades de inversión están hoy en día en España en una situación de incertidumbre.

La Bolsa se ha transformado en un verdadero tembladeral, el mercado inmobiliario sigue totalmente plano por no decir hundido, y la rentabilidad de los depósitos sigue a la baja.

Ante este panorama para nada alentador, el pequeño ahorrista no tiene una decisión fácil a la hora de decidir dónde puede colocar su dinero para intentar al menos mantener el valor de su patrimonio.

Por primera vez en mucho tiempo, quizás la alternativa más tentadora la constituye la deuda del Estado.

Las que antaño se denominaban Letras del Tesoro, al igual que los bonos y obligaciones, son no sólo la inversión más segura de la actualidad sino que también se han transformado en la más rentable.

La actual crisis de deuda obligó al Estado a ofrecer rentabilidades cada vez más tentadoras para poder cubrir sus emisiones. Y a su vez las autoridades económicas exigieron en la práctica a Bancos y Cajas para que terminen con los depósitos de alta rentabilidad por el riesgo que éstos representan para todo el sistema financiero, habida cuenta de las causas que desembocaron en la crisis económica global.

Todos estos parámetros transformaron la deuda del Estado en el mejor producto de ahorro para el pequeño inversor.

Hoy en día el Tesoro Público paga las letras a un año de plazo al 3,7%, que es el mismo interés que abonaba en el año 2.008. La diferencia radica en que en ese momento el tipo de interés oficial rozó el 4,25% y en la actualidad se ubica en torno al 1,5%.

Los bonos a tres años se pagan con un interés del 4,8% y a cinco años del 4,2%. Cualquiera de estos porcentajes es muy superior a los depósitos bancarios, cuya rentabilidad promedio oscila en el 2,9%, de acuerdo a datos oficiales del Banco de España de junio de este año.

Los fondos de inversión de renta fija abonan el 0,1% y la Bolsa, como es de imaginarse, es quizás la peor opción, ya que en lo que va del año acumula pérdidas de más del 15%.

Y las entidades financieras están en la práctica atadas de pies y manos después de la entrada en vigencia el 4 de julio de este año del real decreto conocido como “decreto Salgado”, por el que se penalizan los depósitos de alta remuneración y por lo tanto mayor riesgo, es decir aquellos que superen el 3,1% anual de interés.

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