Los sindicatos acusan al Gobierno de poner obstáculos al diálogo social

En los últimos días se ha podido notar un evidente deterioro en la relación entre las principales centrales obreras, UGT y CC OO, y el Gobierno de España.

La tan mentada reforma constitucional que consagre el equilibrio presupuestario y el decreto con medidas que el poder Ejecutivo aprobó el viernes pasado cayeron verdaderamente muy mal entre los “popes” sindicales.

Cuando el jueves se recibió el borrador del decreto, las dos organizaciones obreras avanzaron contra la administración de Rodríguez Zapatero acusándola de “romper los usos del diálogo social”, algo que en particular el ministro de Trabajo Valeriano Gómez defiende a ultranza.

Pero los sindicatos no se quedaron atrás y en un documento de observaciones que remitieron casi inmediatamente a Trabajo, se preocupan en dejar claramente expresado que se “han contravenido las normas”, y eso puede ser muy peligroso.

Las páginas del texto sindical, cuatro en total, están llenas de acusaciones contra el Gobierno, como por ejemplo la dura frase que asegura que “La crisis no justifica la inclusión de nuevas reglas que precaricen más el empleo”.

Además se critica muy duramente otras medidas tomadas, como las relativas a la extensión hasta los 30 años de la posibilidad de formalizar contratos de formación y la suspensión por dos años del ítem que impide encadenar contratos temporales.

De todas las medidas aprobadas por el consejo de Ministros el viernes pasado, sólo una cuenta con el beneplácito de los sindicatos, y es la prórroga del Plan Prepara para poder seguir cobrando los 400 euros mensuales durante seis meses más a los parados que acepten tomar parte de un plan de formación.

Pero aún en esta medida, tanto Méndez como Fernández Toxo insisten en que es necesario extender la protección a los parados por la caída en los últimos de la tasa de cobertura, que se encuentra ahora en alrededor del 70%.

Es más, si el ministro de Trabajo hace caso a las demandas de CiU y PNV para dar su apoyo al decreto, la situación podría tornarse todavía más complicada. Los nacionalistas vascos y catalanes quieren aprovechar el desconcierto reinante para dar cabida a sus enmiendas a la reforma de la negociación colectiva. Y esto puede traer más problemas que soluciones.

Para convalidar la reforma de la negociación colectiva, Trabajo hizo importante concesiones a las fracciones nacionalistas. Y ahora nadie es capaz de asegurar si este hecho a la larga será bueno o no para el devenir de los acontecimientos.

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