Cinco comunidades españolas ven rebajadas sus notas de solvencia

Las tres principales agencias de calificación crediticia del mundo siguen con mucha atención lo que está sucediendo en España, tanto a nivel país como en cada una de sus comunidades autónomas.

Y es en éstas últimas donde está puesta la mayor atención, habida cuenta de las dificultades que presentan muchas de ellas con sus presupuestos y su nivel de deudas públicas.

Ahora es una de esas agencias, más precisamente Fitch, quien en las últimas horas lanzó una clara señal de aviso sobre España al bajar la calificación crediticia de cinco de sus comunidades.

Estas comunidades son Andalucía, Valencia, Murcia, Cataluña y Canarias. En todas ellas se notó un agudo deterioro fiscal que se viene arrastrando desde hace ya bastante tiempo, deterioro que se saldó en parte con una subida desmesurada de sus niveles de deuda.

Fitch deja además entrever que puede haber todavía más recortes en las calificaciones, al mantener a las cinco comunidades con su nota en perspectiva negativa. Andalucía fue la que sufrió la mayor caída, de dos peldaños, pasando de AA a A+. El resto vieron caer sus calificaciones crediticias en un escalón.

La agencia no deja de reconocer el esfuerzo que están haciendo las comunidades para sanear sus economías, pero de momento señala que no se han logrado los resultados esperados, al menos en la medida deseable.

Los ingresos fiscales se redujeron en promedio un 3,6% en el primer semestre del año en curso, por lo que los esfuerzos a realizar todavía deberían ser de una magnitud “considerablemente mayor” a la actual, según reza el comunicado de Fitch. En cualquier caso, la agencia estima que la mayor parte de las comunidades van a alcanzar el tan ansiado equilibrio presupuestario recién para bien entrado el año 2.013.

Ya en el mes de marzo Fitch había puesto en perspectiva negativa la calificación de toda España, ya que en ese momento argumentó que el coste de la reestructuración del sistema financiero y el gasto de las comunidades no iba a permitirle al país entrar en una recuperación firme y a largo plazo. Con esta decisión, la deuda soberana española que está actualmente en un inusual Aa2, una calificación alta, quedó en una especie de cuarentena a la espera de ver cómo evolucionan los parámetros financieros a corto y mediano plazo. Pero éstos hasta el momento no han evolucionado de acuerdo a lo esperado y no sería extraña una modificación a la baja en la calificación española a futuro.

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