La CAM debe usar 500 millones de euros del Banco de España

Cualquier supervisor, como es el caso del Banco de España, tiene como uno de los principales temores al momento de la intervención de una entidad financiera el de la fuga de depósitos por la caída de confianza de los clientes. El miedo de los inversionistas se encarga de completar un panorama bastante incierto.

Hacia fines de julio el Banco de España tomó el control de la Caja Mediterráneo (CAM) que se hallaba quebrada, y como medida primera le abrió una línea de liquidez de 3.000 millones de euros para evitar que la posible salida de depósitos estrangulara las cuentas de la Caja. Al mismo tiempo le inyectó otros 2.800 millones en el capital de la misma.

Pero de acuerdo a los números que están viendo los posibles compradores, ya la entidad de Alicante sufrió el impacto del miedo. Es así que hasta el 31 de agosto recurrió a 500 millones de la línea de liquidez del emisor, y en lo que va del año la que fuera la cuarta mayor Caja de Ahorros de España vio caer su saldo de recursos en varios miles de millones de euros.

Todos creen que en las próximas semanas la entidad deberá recurrir más a la liquidez del Banco de España ya que el retiro de fondos por parte de los clientes sigue siendo una sangría muy difícil de parar.

La CAM declaró pérdidas de más de 1.100 millones de euros hasta el mes de junio y tiene bastantes factores que le juegan en contra. Uno de los más importantes es que el mercado está en plena guerra por el pasivo de los clientes, con el Santander, como ya es habitual, a la cabeza del movimiento.

Los Bancos se ven obligados a buscar dinero en todas las fuentes posibles a su alcance, ofreciendo tipos de interés que en otros momentos hubiesen sido literalmente impensables. Lo importante es cumplir con el vencimiento de los préstamos, que es la prioridad absoluta si es que una entidad no quiere declararse en quiebra.

Para colmo de males, y sabedores de la debilidad de la CAM, los competidores tratan de captar sus clientes con ofertas increíbles, mucho más que tentadoras. La CAM trata de equiparar esas ofertas con otras similares y al final todos terminan perdiendo porque los ingresos de las entidades terminan por hundirse.

El sistema se transforma en un círculo vicioso en el que a mediano y largo plazo nadie resulta vencedor, sino que todos se convierten en perdedores.

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