Despiden sin indemnización a la directora general de la CAM

María Dolores Amorós, directora general de la intervenida Caja Mediterráneo (CAM), fue despedida por las autoridades del Banco de España de acuerdo a lo informado por fuentes oficiales de la entidad. Amorós pretendía cobrar una renta vitalicia anual de unos 370.000 euros, pero las mismas fuentes consultadas confirmaron que por tratarse de un despido disciplinario no corresponde abonarle indemnización alguna.

La salida de la ahora ex directora de la Caja se efectivizó 45 días después de que los nuevos administradores de la CAM, es decir los interventores del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) la suspendiesen y le quitasen sus atribuciones en el cargo.

El despido, bastante inesperado en estos momentos, se llevó a cabo el jueves pasado, y no va a eximir a Amorós de cualquier tipo de responsabilidad que pueda corresponderle por los problemas de gestión de la CAM. Es así que el Banco de España acusa entre otras cosas a la ex directora de presentar un balance engañoso de los resultados obtenidos por la entidad.

De acuerdo al FROB, la ejecutiva presentó en el mes de marzo pasado unos beneficios por unos 40 millones de euros en las cuentas del primer trimestre debido a que ocultó deliberadamente las fuertes provisiones que necesitaba la entidad. Fue en junio que el organismo que depende del Banco de España recalculó los números existentes y llegó a la conclusión de que la entidad registraba pérdidas por más de 1.136 millones de euros, al tiempo que presentaba una tasa de morosidad del 19%.

El ente emisor justificó este salto en los resultados ya que la CAM presentó sus cuentas en marzo después de romper el acuerdo de fusión con Cajastur. Entonces pudo cargar las pérdidas contra su propio patrimonio y presentar beneficios en sus balances.

Pero al quedar como una entidad independiente, no pudo repetir esta operación y los números recalculados por el FROB arrojaron las verdaderas pérdidas multimillonarias que en realidad tenía la CAM.

Debe recordarse la extrañeza que causó en el mercado el balance positivo del primer trimestre de la entidad cuando era de público conocimiento la muy mala situación de sus activos inmobiliarios.

La destitución de Amorós en su cargo en el mes de agosto fue anunciada por el Banco de España como una “suspensión temporal de empleo”, pero ahora se produjo el despido definitivo sin posibilidades de reclamar ningún tipo de salarios caídos.

La destitución de Amorós se produce unos pocos días después de que un colectivo de fiscales anunciase una demanda por prevaricato si la ejecutiva continuaba en el ejercicio de sus funciones.

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