El presidente del Santander asegura que España puede ser una “sorpresa positiva” en los próximos años

Al mismo tiempo que el Banco de España anunciaba la nacionalización de tres Cajas de Ahorros en la ciudad de Madrid, Emilio Botín, el presidente del Banco Santander cerraba en Londres la reunión con inversores y analistas de la entidad y les prometía subidas del beneficio por cada acción del Banco de alrededor del 10% anual y una mejora todavía mayor del dividendo a partir del año 2.013.

Botín no tuvo reparos en lanzar mensajes optimistas sobre el futuro de España, al decir textualmente de acuerdo a una copia entregada a la prensa por los portavoces de la entidad que “la contribución a beneficios de España puede ser la mayor sorpresa positiva para los inversores en los próximos años”.

Ahora bien, si el mensaje se lee en su totalidad y atentamente, el famoso banquero dejó muy en claro que esa mejora no va a ser inminente, afirmando que “hemos alcanzado el suelo y creemos que 2012 será similar al 2011; a partir de 2013 esperamos que se normalicen las provisiones, la morosidad y el coste de liquidez”.

O sea que ya adelantó que el año próximo será muy similar al actual, que sin dudas fue el peor que se recuerda en al menos veinte años.

También adelantó Botín en su mensaje que el Banco a su cargo no tiene previsto hacer ninguna adquisición o desinversión significativa en los próximos años, y a pesar de que con él nunca está dicha la última palabra, pareciera que el Santander se autodescarta en principio como uno de los posibles contendientes en la puja por hacerse de la Caja Mediterráneo (CAM).

Según él, en España ya tienen suficiente con la red Santander y Banesto. La consolidación del sector no nos da otra oportunidad que la de ganar cuota de mercado orgánicamente con las entidades que ya maneja el grupo.

Para Botín el beneficio actual del Santander está bastante por debajo de su real potencial. Espera que la entidad alcance tanto en el ROE como en el ROTE (las rentabilidades sobre recursos propios y recursos propios tangibles) de entre el 12 y el 18% para el año 2.014, lo que debería traducirse en una revalorización muy significativa de las acciones del Banco.

Fue realmente un discurso de marcado tono optimista y triunfalista en el que se reivindicó un modelo de negocios que es el que está llevando adelante actualmente la entidad a su cargo.

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