La nota de solvencia de la Comunidad Valenciana, al “borde del abismo”

La calificadora de riesgos Standard & Poors´s rebajó hace un par de días la calificación de la deuda a largo plazo de la Comunitat Valenciana llevándola desde A hasta A-, con lo que en la práctica queda a un paso de ser considerada como “bono basura”.

Esta baja en la calificación tiene varios considerandos, entre los cuales S&P cree que la comunidad autónoma valenciana va a seguir registrando importantes variaciones presupuestarias hasta por lo menos finales del año.

En el mismo informe se reduce también el ráting a corto plazo del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) llevándolo hasta A-2, destacando el papel “crítico” que tuvo como entidad financiera de la autonomía valenciana.

De acuerdo al informe crítico de los analistas de S&P, la Comunitat Valenciana se retrasó demasiado en la puesta en marcha de importantes medidas de ajuste durante el primer semestre del año, y según su parecer el Gobierno autónomo se muestra poco propenso a utilizar al máximo su capacidad de flexibilidad a la hora de recaudar impuestos.

La calificadora de riesgos crediticios asegura que el Ejecutivo de la región ve frenada su capacidad de equilibrar ingresos y gastos “por su falta de disposición a incrementar impuestos y por la tardanza en poner en marcha una reducción de costes ambiciosa”.

Al parecer también se produjo en este último tiempo una sobreestimación de ingresos, haciendo que el plan de reequilibrio 2.011/2.013 introduzca en sus considerandos varias suposiciones de difícil cumplimiento.

Según las estimaciones de S&P, la deuda del Gobierno valenciano va a tocar su nivel máximo durante el año 2.012 para comenzar a bajar lentamente después. La débil ejecución presupuestaria limita las posibilidades del gobierno autónomo haciendo que la deuda valenciana se transforme en la más alta de todas las regiones de España y con una situación de liquidez a futuro “bastante negativa”.

En parte esta situación se debe a la negativa del Gobierno central de transferirle a la Generalitat valenciana un anticipo de los 633 millones de euros de deuda relacionada con el nuevo modelo de financiación autonómica, cuando ya el Gobierno valenciano lo había incluido en su presupuesto para el 2.011.

S&P tampoco olvida las dificultades del mercado internacional, que impidieron a la Comunitat colocar la cantidad de deuda esperada.
Se espera que recién en el 2.013 los números del Gobierno autónomo de Valencia vuelvan a ser positivos gracias a las liquidaciones que le vaya haciendo el Gobierno Central.

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