Alemania baja las expectativas sobre acuerdos del próximo fin de semana

El gobierno de Alemania “enfrió” en las últimas horas las expectativas acerca de eventuales importantes acuerdos que pudiesen alcanzarse el próximo fin de semana en la cumbre europea. Al parecer la solución a la actual crisis del euro está, para los alemanes, todavía no demasiado cercana.

La advertencia acerca del pensamiento del ejecutivo alemán fus hecha por el portavoz del gobierno germano Steffen Seibert, y sus declaraciones no cayeron para nada bien en los mercados internacionales, poniéndole un freno a las tibias recuperaciones que venían mostrando las distintas Bolsas europeas. Los países denominados “periféricos” del euro son al parecer los que más sufrieron las consecuencias de las palabras de Seibert.

Seibert ya adelantó que los líderes de Europa no van a dar una respuesta rápida a la crisis de deuda del euro tal como lo reclamaron el fin de semana pasado los países más poderosos del mundo en las reuniones previas a la cumbre del G-20. Lo cierto es que se esperaban avances en el proceso de recapitalización de la banca de Europa y también el visto bueno de la UE para reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).

Nada de esto de confirmó con vehemencia y las dudas vuelven a superar a las certezas al menos en los mercados.

Ni siquiera el ya largo y angustioso proceso de ayuda a Grecia pudo terminar de delinearse al no haber acuerdo en la participación de entidades privadas en el trillado rescate. Y mientras tanto, el riesgo de contagio de las turbulencias financieras crece día a día…

Seibert fue categórico al afirmar textualmente que “”los sueños que se están creando sobre que este paquete de medidas hará que todo se solucione y que todo estará acabado el próximo lunes no se van a cumplir”. “Son medidas importantes para trabajar a largo plazo que llegarán hasta el próximo año y sobre las cuales deberán seguir más medidas”.

Esta semana que recién comienza será clave para el futuro del euro ante la necesidad imperiosa de cerrar de una vez las medidas anticrisis. Pero el gobierno alemán volvió a demostrar claramente que no piensa dar el brazo a torcer haciendo concesiones que no crea oportunas. Ni siquiera para mantener la postura común de la UE en la reunión del G-20 del pasado fin de semana y que en principio había caído tan bien entre los inversores internacionales.

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