En Iberia no creen conseguir beneficios antes del 2.013

Rafael Sánchez-Lozano, el actual consejero delegado de Iberia, afirmó recientemente que ve muy difícil que la compañía aérea logre entrar en la franja de beneficios por lo menos hasta el año 2.013. La situación actual de crisis generalizada que obliga a cambios rotundos de operativa y la progresiva subida del precio del crudo contribuyen sin duda a que para el directivo “hasta el año 2.013 no se van a poder equilibrar los resultados”.

Las declaraciones de Sánchez-Lozano fueron hechas en el marco de su intervención en un encuentro informativo que organizó la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

El consejero delegado recordó que en el primer semestre de este año la aerolínea registró pérdidas operativas de casi 80 millones de euros. Y tampoco dudó en asegurar que el 2.012 será sin dudas un “año muy difícil” para toda la industria aérea teniendo en cuenta las previsiones de la IATA, que para todo el conjunto de compañías cifra el margen de ganancias en alrededor de 300 millones de la moneda común.

Destacó que, en el caso particular de Iberia, uno de los mayores problemas que enfrenta para poder entrar en la franja de beneficios es el constante encarecimiento del combustible, que hasta ahora llegó al 42%, llevando así los costes a niveles casi inmanejables, sobre todo en vuelos de largo alcance que se hacen con aviones cuatrimotores de gran consumo.

La compañía ha decidido reducir aviones durante el 2.012 y aprovechar el año 2.013 para renovar la flota, cuando comiencen a llegar las nuevas unidades del pedido de 16 aviones del modelo A330 que se pidieron oportunamente.

Sánchez-Lozano afirmó que hasta que llegue ese momento, “volaremos menos aviones de largo alcance hasta que no se renueve la flota”. Y agregó que, aunque el A330 no sea el modelo más eficiente en la actualidad, supone una solución “a corto plazo” que le permitirá a la empresa enfrentar los problemas en los próximos tres años.

Los pedidos de aviones más modernos y eficientes, como el 787 de Boeing y el A350 se van a demorar entre cinco y seis años por el calendario de entregas, y en un futuro no muy lejano la empresa deberá, conjuntamente con British Airways, decidir sobre el avión de última generación que quiere para su flota en materia de vuelos transcontinentales.

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