El salón inmobiliario de Barcelona ya no es más como antaño

Barcelona Meeting Point (BMP), el salón inmobiliario de la capital catalana, está este año irreconocible. Ya no es más el paseo que demandaba horas de caminata entre decenas de pabellones, y donde todo el mundo andaba con las camisetas, viseras y todo tipo de souvenirs que llenaban las bolsas de los cientos de miles de visitantes. No hay más maquetas enormes de todo tipo de promociones inmobiliarias, ni expositores que ocupaban stands de dos pisos con altos directivos charlando y haciendo negocios en el piso superior.

Las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria siguen haciéndose sentir fuertemente y este año el BMP lo muestra con toda la crudeza de la que es capaz la realidad. En el 2.011 ocupa un solo pabellón de 20.000 metros cuadrados frente a los 200.000 metros cuadrados de antaño, en pleno boom inmobiliario. Y hay presentes 265 empresas que tienen que ver con el sector frente al promedio de más de 650 que se podían hallar alrededor de cuatro años atrás.

Lo cierto es que no cambió sólo el tamaño de la muestra, sino también la oferta. Este año la mitad del salón está dedicada con exclusividad a Rusia, el país invitado que está buscando tanto a empresas que inviertan en su territorio al mismo tiempo que aporta posibles compradores para pisos y casas de lujo en España.

Y en la mitad de la muestra que ocupa el sector español, llama poderosamente la atención la ausencia de la mayoría de las grandes promotoras españolas. Hay pocas y no son precisamente las de mayor envergadura, ocupando stands que no son ni por asomo lo que fueron unos pocos años atrás.

Los que sí están presentes con grandes stands y decenas de promotores son los Bancos y Cajas de Ahorro.

Ofrecen con una persistencia insólita productos propios pero también centenares de pisos procedentes de embargos a familias que no pudieron pagar sus hipotecas y terminaron desahuciados. También hay obras nuevas de promotores que les han dado edificios enteros en dación, porque a falta de dinero para pagar les dieron proyectos a medias para que las entidades financieras los terminasen y los comercializaran a cambio de las deudas pendientes.

En los pisos de segunda mano es notable ver los precios de venta de muchas unidades, verdaderas “gangas” por debajo de los 200.000 euros e incluso de los 100.000, algo que en el 2.007 era realmente impensable.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies