Los ingresos de los españoles, cada vez más desiguales

La crisis económica está agrandando cada vez más la brecha entre ricos y pobres. Los primeros tienen cada vez más ingresos mientras que los segundos se encuentran con problemas crecientes día a día para poder hacer frente a sus necesidades, aún las más básicas.

En el transcurso del año pasado la desigualdad de ingresos entre los distintos estratos sociales en España se disparó a los niveles más altos desde que arrancó la estadística europea en el año 1.995.

En el 2.009, el último año que permite comparar la disparidad de rentas dentro de los países de la Unión Europea, sólo Letonia, Lituania y Rumania superaban a los españoles.

Existe en Europa un método llamado s80/20 que compara los ingresos del 20% de la población más rica con el 20% de la población más pobre. Y este índice se disparó en España del 6,0 al 6,9, la mayor diferencia desde el año 1.995. Cada país actualiza la información en distintos momentos del año, y los datos de España son preocupantes sobre todo en la comparación con naciones como Alemania cuyo índice se recuperó y se ubicó en el 4,5%.

Xavier Segura, el jefe de estudios de CatalunyaCaixa recuerda que los datos españoles corresponden al año clave de la recesión, los efectos de la crisis y la destrucción masiva de empleos.

Ahora la prolongación de la crisis a lo largo del tiempo empieza a agotar los colchones de ahorro de las familias y la desigualdad se hace cada vez más notable. Ya Cáritas anticipó este empobrecimiento de la clase media española al advertir que el 30% de las solicitudes de ayuda del año pasado provenían de personas que lo hacían por vez primera, es decir que antes no habían tenido necesidad de hacerlo.

Alfonso Novales, experto en Economía de la Universidad Complutense, asegura que la desigualdad económica no es sólo patrimonio de los países pobres, sobre todo en épocas de crisis como las actuales. Es por eso que la brecha de ingresos en España está por encima de economías menos desarrolladas como Malta o Hungría.

Ahora bien, la situación se torna mucho más incómoda cuando la comparación se hace con los países vecinos de la Eurozona, entre los cuales España se encuentra en una posición claramente menos ventajosa en cuanto a la distribución de la riqueza.

La prueba de que no hay relación directa entre riqueza e igualdad la da el hecho de que durante el llamado “milagro español” debido al boom inmobiliario no se produjeron mejoras significativas en la distribución de los ingresos de las diferentes clases sociales españolas.

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