El Gobierno español intenta cumplir con el déficit a costa de bajar inversiones

La principal parte del ajuste que la administración de José Luis Rodríguez Zapatero piensa aplicar en lo que resta del año en curso se concentra en las políticas de infraestructura gubernamentales.

De los más de 650 millones de euros que el Ejecutivo decidió recortar unas pocas semanas atrás para compensar nuevas e inesperadas desviaciones en el presupuesto del 2.011, 500 millones se concentran en el Ministerio de Fomento. Tal el acuerdo aprobado por el Consejo de ministros el pasado 14 de octubre.

Todos los Ministerios deberán hacer esfuerzos adicionales de aquí a fines de año, pero éstos son meramente testimoniales comparados con el comandado por José Blanco.

La cantidad de euros a la que deberá renunciar Fomento, a dos meses de terminar el presente ejercicio, representa el 10% del total asignado a este Ministerio en todo el 2.011. Pero pese a todo un portavoz de este departamento ministerial considera a esta cifra como “asumible” y asegura que las autoridades correspondientes ya están decidiendo de dónde se harán los recortes necesarios para que esta merma afecte lo menos posible los planes trazados en su momento.

Todos los Ministerios debieron haber enviado sus planes de ajuste ayer 5 de noviembre a la administración central.

Muy lejos del ajuste solicitado a Fomento se encuentran Medio Ambiente con 20,3 millones de euros, Defensa con 19,9 millones, y Economía, que decidió predicar con el ejemplo pero se recortó sólo 18,9 millones de euros, un 3,78% del recorte pedido a Fomento.

Industria tendrá un recorte de 18,4 millones y el resto de los ajustes es casi insignificante, con Política Territorial en el extremo opuesto con tan sólo 2,24 millones de euros de ajuste.

Este ajuste de última hora tiene como único objetivo acercar un poco más la meta de déficit del 6% pactada para el conjunto de las Administraciones Públicas, aunque todos los entendidos ya da esta meta como perdida para este año.

Así como sucedió con el gigantesco plan de choque aplicado en mayo pasado, que fue el mayor de la democracia, ahora la inversión pública es la gran perdedora en esta nueva tanda de ajustes. El Gobierno centralizó en los Ministerios con mayor capacidad inversora, y especialmente en Fomento, las nuevas restricciones.

Lo que ocurre es que son políticas sencillas para podar, porque no implican rebajas de derechos sociales a los cuales irán dirigidos parte de lo que se ahorre en otros rubros.

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