Prevén la entrada del FROB en el Banco de Valencia

Las instituciones financieras de Valencia parecieran haber caído en una catarata de problemas. Comenzaron con las dificultades de encaje de Bancaja en su fusión con Caja Madrid. Después sobrevino la quiebra de la Caja Mediterráneo, cuya subasta se intentará terminar a finales de este mes.

Y en las últimas horas apareció otro dolor de cabeza de aquéllos…: el Banco de Valencia.

Esta entidad está ahora integrada en el Banco Financiero y de Ahorro (BFA) y se ha detectado un déficit de provisiones de alrededor de 800 millones de euros. BFA planea ingresar a la ampliación de capital con su porcentaje correspondiente, unos 300 millones de euros.

Y es entonces el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) quien completaría la ampliación necesaria.

Elena Salgado, la vicepresidenta económica del Gobierno, dijo textualmente que “En primer lugar tendría que llevar a cabo esa aportación de capital la matriz de Bankia. En todo caso, el FROB tiene unas facultades y lo que no podemos hacer es tener una entidad financiera en nuestro sistema financiero que precisa de ayuda y esa ayuda no se le proporciona”.

Esto debe ser así porque cualquier problema que pueda surgir en el sistema financiero y que pudiera conducir a un déficit en el presupuesto del Estado debe ser financiado por el FROB, es decir por el propio sistema.

Hasta finales de octubre José Luis Olivas era el presidente ejecutivo del Banco de Valencia y el vicepresidente de Bankia. El 28 de ese mes decidió dejar el cargo y ser sustituido por Aurelio Izquierdo.

Esto causó un profundo malestar en los altos directivos de BFA y Bankia, porque consideraron que esta renuncia podía entorpecer la venta del Banco de Valencia, la que era intensamente buscada por BFA desde hacía varios meses, conscientes del déficit de capital de la institución.

El 31 de octubre Rodrigo Rato, presidente de BFA y Bankia, dijo que la marcha de Olivas se había producido sin su consentimiento y que esto podía ser altamente negativo para los intereses del grupo. Ahora el enfrentamiento entre ambos coloca a Olivas en una delicada situación, porque se lo considera responsable de gran parte de los problemas que hoy presenta el Banco de Valencia.

Su futuro en el sistema dependerá de cómo se resuelva el problema, que obviamente deberá ser de una forma no traumática.

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