¿Qué es peor, el remedio o la enfermedad?

Cuando en mayo del 2.010 Grecia se hundía irremediablemente en una profunda crisis económica sin precedentes sus socios de la Eurozona salieron al rescate y al cabo de tres meses le lanzaron un “salvavidas” de 110.000 millones de euros. Pero el plan de ajuste que se le exigió a cambio, con el principal objetivo de reducir el gigantesco déficit del 15% del PIB en el 2.009 a tan sólo el 3% en cuatro años no hizo sino empeorar la calidad de vida de los griegos y hacer subir el descontento general hasta niveles muy peligrosos. Ahora la austeridad está asfixiando a los griegos, su economía caerá este año más que el anterior y hasta los que acudieron en ayuda de los helenos admiten que por estos meses los efectos secundarios agravaron al enfermo, es decir que las contraindicaciones del “medicamento” no hicieron sino complicar todo.

Y las lecciones que dejó el proceder con Grecia son estudiadas por España con mucha atención. El déficit español tocó techo en el 2.009 con un 11,1% del PIB y también tiene cuatro años para reducirlo al 3%, alrededor de 80.000 millones de euros. Es una rebaja drástica que amenaza, como en el caso griego, con que la sangría termine por agravar el estado del paciente.

Pero los mercados mandan y éstos un día critican la falta de rigor en el gasto público y al siguiente se quejan del estancamiento económico que este ajuste fiscal conlleva.

Ciertamente que el gobierno que resulte electo próximamente no tendrá mucho margen para innovar porque ya Bruselas pontificó sobre la senda a seguir. “España no tiene ningún margen en política fiscal”, aseguraron.

Un famoso catedrático de la Universidad de Pensilvania, Jesús Fernández-Villaverde, cree incluso que después del problemático verano que finalizó hace poco y de los últimos vaivenes de las economías griega e italiana, ya queda poco margen de tiempo para la consolidación fiscal. La consecuencia lógica será una nueva subida del paro, aunque a su juicio esto es preferible a tener que recurrir a un rescate financiero.

Y los principales referentes políticos tampoco se ponen de acuerdo en el camino a seguir. El candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ser partidario de pedir a los socios europeos que retrasen el ajuste al menos dos años, mientras que el popular Mariano Rajoy defendió la austeridad a ultranza.

Cualquier cosa puede suceder en los próximos meses en la política y por ende la economía española…

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