El tesoro español paga por la deuda el valor más alto desde 1.997

El Tesoro de España tuvo que pagar por los bonos de su deuda a 12 y 18 meses el martes pasado el precio más alto desde el año 1.997, antes de que los españoles se incorporaran al sistema del euro.

La razón, muy sencilla: la desconfianza de los mercados acerca de la subida de la deuda soberana en Europa en general y en España en particular. Así es que el Estado español debió comprometer por la deuda a un año un tipo de interés máximo del 5,2%. Y con estos tipos pudo vender 2.600 millones de euros. Obviamente un tipo muy superior al 3,6% que debió pagar un mes atrás y una cifra desconocida e inimaginable hace varios años.

En los títulos a 18 meses pudo colocar 557 millones de la moneda común y la rentabilidad exigida por los inversores ascendió a 5,32%, también una cifra no vista desde hace ya casi quince años.

Con los 3.160 millones colocados, el Tesoro español quedó muy cerca del objetivo de máxima que se había fijado para la subasta, que era de 3.500 millones de euros. Se registró una fuerte demanda, lo que dentro de tantos problemas deja un saldo positivo pues demuestra la todavía al parecer gran confianza de los mercados en la economía española, en medio de todos los pronósticos que hablan de una profundización de la crisis económica.

La situación puede verse desde dos ángulos distintos. Desde el lado bueno, los inversores solicitaron 2,13 veces letras a doce meses que las que se ofertaron, y en los títulos a dieciocho meses se disparó hasta seis veces lo que se ofertó.

Y en lo que respecta al segundo punto, el de las malas noticias, el repunte de la rentabilidad de las letras españolas ha sido el más alto desde el inicio de la crisis de deuda por el aluvión de problemas procedentes principalmente de Grecia e Italia.

Desde principios del año pasado hasta hoy nunca se había producido un avance de más de 150 puntos básicos entre subasta y subasta de los títulos a doce meses. Y a dieciocho meses, el avance fue de 146 puntos básicos, una cifra que tampoco se había producido desde que comenzaron las turbulencias de los mercados de deuda europeos.

Esta situación retrotrae al Tesoro y a los inversores al escenario del verano pasado, cuando se establecieron los anteriores récords en la prima de riesgo y en la rentabilidad exigida a los bonos españoles para que pudieran entrar en los mercados.

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