Quienes se dedican a la agricultura se endeudan menos pero la morosidad va en aumento

Actualmente el endeudamiento del sector agrario de España de acuerdo a datos del Ministerio de Medio Ambiente es de alrededor de 20.000 millones de euros, lo que equivale al 87,4% de la renta agraria del año pasado pero que es menor al nivel máximo que se alcanzó en el año 2.008, cuando se llegó a casi 24.000 millones de la moneda común.

Desde el 2.008, las cifras no dejaron de caer hasta el segundo trimestre de este año cuando la caída fue del 0,8%. Y los conocedores del tema explican que los niveles de préstamos se deberían a dos causas. Primero, al rechazo del sector a endeudarse más ante la incertidumbre de lo que va a ocurrir con la agricultura en este marco de crisis generalizada, sobre todo en el marco de interrogante que plantea la Política Agrícola Común (PAC) sobre la redistribución de ayudas y ajustes.

La segunda causa sería la política restrictiva de las entidades financieras y de la propia Saeca, la Sociedad Estatal para la concesión de avales para el campo.

El sector agrario sigue considerándose un “buen pagador”, pero a pesar de ello los créditos de dudoso cobro no dejaron de seguir una línea ascendente en los últimos años. En el último trimestre subieron del 4,37 al 5,33%, comparados con porcentajes que hace no más de cuatro años no llegaban al 2% del total.

El sector agroalimentario en particular tuvo un nivel de endeudamiento en los últimos meses que creció sin detenerse hasta llegar a los 22.585 millones de euros. Pero en este caso los créditos de dudoso cobro cayeron del 5,48 al 5,22% al contrario del comportamiento del sector agrario.

También los cánones de los arrendamientos rústicos a precios constantes tuvieron en los últimos diez años una caída por encima del 10% de acuerdo a datos oficiales ministeriales en coordinación con las distintas comunidades autónomas.

En el 2.008 el precio medio del arrendamiento de una hectárea se situaba en los 168 euros teniendo en cuenta las diferencias según tipos de tierras, cultivos y comunidades autónomas. En las últimas campañas, las caídas más grandes correspondieron a tierra ligadas a las actividades ganaderas, tanto cárnicas como lácteas, mientras que se produjeron ligeras subidas en el valor de arrendamiento de las tierras de labor por los mejores precios de los cereales.

Hoy el arrendamiento rústico de tierras para prados naturales se sitúa en promedio en los 132 euros por hectárea.

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