¿Estamos frente al nacimiento de una nueva Europa?

Ésta es la pregunta que todo el mundo se está haciendo por estos días.

El viernes pasado Alemania, secundada por los franceses, asumió un decisivo liderazgo de 26 de los 27 países de la Unión Europea.

Todos adhirieron a un pacto intergubernamental de integración fiscal por el cual la UE toma el control de los presupuestos nacionales, la armonización conjunta de las políticas económicas de cada país y reduce los parámetros de déficit estructural al 0,5%, estableciendo además sanciones automáticas por medio de un futuro tribunal europeo para aquellos socios que no cumplan las premisas fijadas.

La única nación que se negó a suscribir el pacto fue Gran Bretaña, quien volvió e elegir un total aislamiento como en sus grandes épocas imperiales.

La gran triunfadora de la reunión cumbre fue, una vez más, la canciller alemana Ángela Merkel. Esta reunión se presentaba con ribetes dramáticos y fue Merkel quien pudo imponer los criterios alemanes de control de los balances y los déficits fiscales a los demás miembros del grupo. Y logró la adhesión de los 17 países de la Eurozona más 9 de los otros socios de la UE, aunque en principio Hungría, Suecia y la República Checa se habían mostrado más proclives a encolumnarse detrás de los británicos, quienes pronunciaron un sonoro “NO” a la hora de la votación para defender su soberanía absoluta en materia económica e impedir que la UE se entrometa en las normas que regulan las finanzas en la “City” londinense, que en la actualidad es la mayor plaza financiera del mundo.

Finalmente, salvo Inglaterra, todos los demás países se unieron al pacto que en principio va a entrar en vigor en marzo del 2.012.

Como lo que se logró es un acuerdo intergubernamental, se podrán saltar los pesados mecanismos institucionales de la UE que exigen la unanimidad de los miembros y por otra parte no se toca el tratado de Lisboa del año 2.007, todavía en vigor, con lo cual se mantienen formalmente las condiciones generales comunitarias.

El conservador premier británico David Cameron aseguró que su país “no ha sido excluido de la Unión Europea” momentos antes de regresar a Londres, donde le espera un terrible debate en la Cámara de los Comunes con la oposición laborista, quien ya lo acusó de “haber aislado completamente a Gran Bretaña del resto de Europa”.

Sin embargo, el viejo partido “tory”, los grandes Bancos y el mundo financiero de la “City” londinense saludaron con agrado la firmeza del “NO” de Cameron como una defensa adecuada y necesaria de los intereses británicos y su moneda, la libra esterlina.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies